La Voz de Almeria

Educación

Un IES patrimonio andaluz y referencia educativa que aún sorprende a quienes lo visitan en Almería

El Instituto Sol de Portocarrero cuenta con más de 1.500 alumnos, 162 docentes y 27 hectáreas de superficie

María del Mar Mota, directora del instituto, junto a la entrada principal.

María del Mar Mota, directora del instituto, junto a la entrada principal.

Miguel Cabrera
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El Instituto Sol de Portocarrero es, sin duda, una de las infraestructuras educativas de mayor nivel de la Educación Secundaria y la Formación Profesional andaluza. Las cifras hablan por sí­ solas: más de 1.500 alumnos estudian cada día en un solo turno, en un recinto de 27 hectáreas situado entre el aeropuerto de Almería y el barrio de La Cañada. A ello se suma una logística diaria singular: una veintena de autobuses llegan cada mañana con estudiantes procedentes de distintos barrios y localidades cercanas, lo que da una idea de la magnitud del centro.

Pero las palabras se quedan cortas en cuanto uno cruza la entrada. El recibimiento lo marca la escultura Reflexiones II, de Gustavo Torner, y al avanzar por el interior la sensación es inequí­voca: no estamos ante un instituto de barrio, sino ante un espacio que recuerda a una universidad de primer nivel, por su dimensión y por su calidad arquitectónica.

No es casualidad. El actual IES se ubica en la antigua Universidad Laboral de Almería, fundada en 1974 como un ambicioso proyecto educativo y arquitectónico. Fue diseñada por nombres de referencia como Julio Cano Lasso, Alberto Campo Baeza y Miguel Martín Escanciano, que aplicaron principios racionalistas adaptados al entorno mediterráneo. Y de hecho, el centro ha pasado a denominarse oficialmente desde hace unos meses IES Sol de Portocarrero-La Laboral.

El edificio está inscrito en el Catálogo General de Patrimonio Andaluz y llegó a ser galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura. Su concepción en forma de ciudad con calles que parten de un patio central monumental, de más de 1.000 metros cuadrados y la luminosidad natural que inunda los espacios, hasta el punto de hacer prescindible la iluminación eléctrica durante gran parte del año, siguen asombrando a quien lo visita.

Estudiantes en el club de ajedrez.

Estudiantes en el club de ajedrez.

Un gran desconocido

Sin embargo, pese a su historia y dimensiones, el IES “sigue siendo un gran desconocido en Almería”, lamenta su directora, Marí­a del Mar Mota. “Una vez incluso llegó una turista despistada con la maleta, pensando que esto era el aeropuerto”, comenta entre risas. Desde su llegada a la dirección en 2022, la directora ha impulsado una amplia baterí­a de actuaciones destinadas a mejorar el aprovechamiento de esta vasta infraestructura y, sobre todo, a darla a conocer a la propia ciudad.

La oferta educativa del centro es otro de sus grandes activos. Abarca la Educación Secundaria Obligatoria, donde se escolarizan 720 alumnos; Bachillerato, con 252 estudiantes en las modalidades de Ciencias y Tecnologí­a y de Humanidades y Ciencias Sociales, además de ser el único instituto de Almerí­a que actualmente ofrece el Bachillerato General; y Formación Profesional en cuatro familias: Agraria; Actividades Fí­sicas; Instalación y Mantenimiento, y Energía y Agua. Esta última se incorporó en el curso 2022-23 por decisión expresa de la actual dirección, que consideró a su llegada esencial ofrecer formación especializada en energías renovables fotovoltaica y eólica en una provincia como Almería.

Alumnos del taller de mecatrónica industrial.

Alumnos del taller de mecatrónica industrial.

El IES mantiene un vínculo histórico con el sector agrario de la provincia. De hecho, su formación agraria fue uno de los antecedentes de la titulación universitaria de Ingenierí­a Agrícola en Almería. Hoy conserva invernaderos para los ciclos de Agro-jardinería, Jardinería y Floristería y Producción Agroecológica, además de una plantación de olivos con la que el alumnado elabora su propio aceite.

Los 1.504 estudiantes del instituto están atendidos por 162 docentes, apoyados por 11 profesionales de administración y servicios. Y las instalaciones parecen inagotables: laboratorios originales de biologí­a y geologí­a, una biblioteca inmensa, siete pistas polideportivas, dos gimnasios y un pabellón, jardines con riego por goteo, gallineros ecológicos, cafetería, club de ajedrez, aula de yoga y un salón de actos con un imponente escenario.

Renovar el campo de fútbol

María del Mar Mota y Pepe Hidalgo, antiguo director, en un laboratorio del IES.

María del Mar Mota y Pepe Hidalgo, antiguo director, en un laboratorio del IES.

Las actuaciones previstas para los próximos años también son ambiciosas. La dirección planea renovar el campo de fútbol 11, que incluye pistas de atletismo, crear un campo de fútbol playa y habilitar un jardín inspirado en el de La Hoya de Almería.

A todo ello se suma la Residencia Escolar Carmen de Burgos, que comparte instalaciones con IES, que permite que estudiantes de toda la provincia y de otras limí­trofes puedan alojarse durante el curso.

La directora, Marí­a del Mar Mota, subraya además el papel fundamental de la AMPA Almariya, “que es clave en numerosos arreglos y en muchas otras cuestiones del día a día del centro”.

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