Una denuncia y un profesor de baja: el claustro de un colegio de Vícar se planta y exige respeto
El profesorado denuncia un clima de tensión y anuncia medidas tras los conflictos con algunas familias

Material escolar.
Una denuncia ante la Guardia Civil, un profesor de baja y varias semanas de tensión en las aulas. El inicio del curso escolar está siendo especialmente complicado para el claustro del CEIP Virgen de la Paz, en Vícar, que ha decidido hacer público un manifiesto para denunciar determinadas situaciones que, según sus docentes, están afectando a su tranquilidad y dignidad profesional. Una protesta que nace de los conflictos mantenidos con algunas familias del alumnado y que no está dirigida contra el conjunto de padres y madres ni contra la Administración educativa, de quienes el centro asegura haber recibido un importante respaldo.
El documento, aprobado por el profesorado el pasado 19 de octubre, lleva por lema 'El respeto al profesorado no es una opción. Es un derecho' y recoge el malestar acumulado durante las primeras semanas de clase. Para darle visibilidad, el claustro convocó una concentración a las puertas del colegio para la mañana del jueves 22 de octubre, a las 8.50 horas, con la intención de realizar una lectura pública del manifiesto.
Pero ¿qué ha ocurrido exactamente para llegar a esta situación? El director del centro, Emilio Rosa, ha explicado a este medio que el origen se encuentra en una serie de discrepancias protagonizadas por algunas familias en distintos cursos. Aunque los desacuerdos han sido varios, uno de ellos ha desembocado en una denuncia presentada ante la Guardia Civil por una actuación de un profesor.
Según relata el director, los denunciantes interpretaron lo sucedido de una manera diferente a la versión ofrecida por el colegio y, tras no quedar satisfechos con las explicaciones recibidas, decidieron acudir a las autoridades al considerar que el centro no era un lugar seguro para su hijo con ese docente. Rosa rechaza las acusaciones y asegura que existen grabaciones de las cámaras del colegio y testimonios que respaldan la versión del profesorado.
Las consecuencias de esta situación han ido más allá de las discrepancias entre las familias y el colegio. El docente acusado se encuentra actualmente de baja y, según el director, está atravesando un momento especialmente complicado. "Nos sentimos bastante afectados por este asunto", explica Rosa.
Un clima de tensión
Esta circunstancia ha sido uno de los motivos que han llevado al claustro a pronunciarse públicamente. En su manifiesto, los docentes denuncian un ambiente de "tensión, preocupación, incertidumbre y desgaste emocional" provocado por las acusaciones, reclamaciones y cuestionamientos que aseguran haber recibido desde el comienzo del curso.
El profesorado considera que estas situaciones están afectando tanto a su desempeño laboral como a su bienestar personal. "No es aceptable que acudir diariamente al trabajo pueda convertirse en una fuente constante de estrés, ansiedad, temor a nuevas acusaciones o preocupación por la propia reputación profesional", recoge el documento.
Emilio Rosa lamenta que, después de apenas unas semanas de clase, los docentes sientan que cualquier decisión puede convertirse en motivo de conflicto. "No es de recibo echar un curso escolar sintiéndonos observados", señala el director, que considera necesario establecer unos límites para evitar que esta situación termine afectando al funcionamiento del colegio.
Eso sí, el manifiesto también reconoce expresamente el derecho de las familias a presentar reclamaciones, solicitar explicaciones o denunciar cualquier actuación que consideren perjudicial para sus hijos. Los profesores defienden que, ante posibles hechos inadecuados hacia un menor, deben realizarse las investigaciones correspondientes con todas las garantías.
Medidas concretas
La respuesta del claustro no se ha limitado a la publicación del manifiesto. Los docentes también han aprobado una serie de medidas que modificarán temporalmente la participación de las familias en determinadas actividades del colegio.
La principal decisión consiste en limitar las actividades complementarias y extraescolares al ámbito escolar del alumnado, sin participación de padres y madres, al menos durante el primer trimestre. Una vez finalizado este periodo, se valorará si las circunstancias permiten recuperar la normalidad o si resulta necesario mantener la restricción.
Además, el profesorado ha acordado suspender las publicaciones en las redes sociales del centro hasta que concluya el trimestre, con la única excepción de las relacionadas con la concentración convocada para el 22 de octubre.
En el ámbito institucional, el claustro plantea solicitar a la Administración educativa y al Servicio Provincial de Inspección un respaldo efectivo ante situaciones que puedan vulnerar los derechos profesionales de los docentes.
Apoyo a los docentes
Pese a la contundencia de estas decisiones, el director insiste en una cuestión que considera fundamental: el manifiesto no supone un enfrentamiento entre el profesorado y las familias del CEIP Virgen de la Paz. Los conflictos, explica, corresponden a casos puntuales que no representan el sentir general de la comunidad educativa.
De hecho, asegura que la mayoría de padres y madres han mostrado su apoyo al claustro, al igual que el AMPA y el Consejo Escolar, donde también se abordó la situación y los distintos sectores representados expresaron su respaldo.
Rosa destaca igualmente la respuesta de la Administración y de la Inspección Educativa, que conoce lo sucedido y, según señala, ha estado al lado del colegio desde el primer momento, por lo que no existe ningún reproche hacia ellos y agradce expresamente su apoyo.
La intención del claustro, explica, ha sido únicamente trasladar a la comunidad educativa cómo se están sintiendo los profesionales ante una serie de situaciones que consideran injustas y que no quieren que se prolonguen durante el resto del curso.
El manifiesto concluye reafirmando el compromiso del CEIP Virgen de la Paz con la educación pública, la inclusión y la colaboración con las familias. Sin embargo, el profesorado también deja una advertencia: "Una escuela abierta no es una escuela sin límites". Una declaración con la que los docentes reivindican su derecho a trabajar con tranquilidad, sin renunciar al diálogo ni a su responsabilidad con el alumnado.