Un recorrido por la historia de la Fiesta a través del cartel
El coleccionista Ángel Sonseca desgranó multitud de anécdotas de los cosos

Ángel Sonseca, durante la conferencia.
La Plaza de Toros de Roquetas de Mar vuelve a ser sede de una de las muestras de la tauromaquia que va más allá de la corrida en el coso. Ángel Sonseca presenta al público algunas de ‘sus joyas’ de la corona (como él mismo define), dentro de la colección de piezas, trajes y sobre todo carteles de la Fiesta Nacional. Una exposición de fragmentos antiguos y cuidadosamente restaurados que hacen la delicia de los amantes del toreo y también de los curiosos.
Ante una sala llena de amigos, autoridades e interesados en este tipo de arte, el coleccionista mostró siguiendo un orden cronológico, y apoyándose en diapositivas, carteles y pinturas taurinas que anunciaban las corridas desde el siglo XVIII. Desde textos austeros en un riguroso blanco y negro que bajo la aprobación del Rey autorizaban el festejo, pasando por el desarrollo a principios de 1900 del cartel incorporando colores llamativos, hasta las tipografías modernas que más se asemejan a las pinturas actuales. Grandes artistas que también dedicaron tiempo de su carrera pictórica a los carteles taurinos y que supusieron un punto de inflexión en la técnica y la temática de los mismos, suponiendo una pieza clave para la Edad de Oro del toreo.
Detalles propios de las localidades donde se celebraban han ido ocupando junto a la figura del toro un papel fundamental en los dibujos como signo de distinción, y para ello la labor altruista y dedicada de coleccionistas como Ángel Sonseca ha sido muy importante. “Lo normal en este tipo de colección es que las piezas estén hechas polvo, por eso lo primordial es recurrir a un buen profesional para su restauración. Supone un gran esfuerzo económico”, comentaba entre risas Sonseca ante los expectantes oyentes. Sin duda, un trabajo de reconocida labor y sacrificio que hace de este tipo de carteles una “especie” diferente a los anuncios de otras fiestas , siendo los del toro una publicación sin fecha de caducidad y signo inmortal de una tarde de gloria o de fracaso, dejando una imborrable huella en el tiempo.
Ángel supo enganchar en la evolución a los asistentes, haciendo de la historia y progreso de los cuadros un relato lleno de pasión. Piezas superpuestas que traían consigo un doble regalo para el coleccionista, recuerdos de grandes corridas que eternamente estarán ligados a sus carteles de promoción e incluso confesiones de grandes inversiones en la recuperación de ciertas pinturas.
Especialmente emotivas fueron las palabras de presentación que tanto Gabriel Amat como Eloisa Cabrera hicieron del invitado. Palabras llenas de cariño que quisieron sobre todo agradecer la colaboración desinteresada de Ángel siempre que la localidad lo ha necesitado. Un pueblo que en boca del alcalde “ha luchado mucho por fomentar y mantener la tradición taurina”. Un esfuerzo que permite que el espíritu y el amor por el toreo se mantenga e incluso vaya en aumento frente a otros cosos que aunque de mayor renombre, no pueden presumir de la vida y la ilusión roquetera.