“Para qué está el teatro si no es para poner los tabúes encima de las tablas”
Els Joglars lleva más de 30 años sacando los colores a la sociedad, y el próximo sábado llegan al Teatro Auditorio de Roquetas para presentar su última obra, ‘VIP’

Els joglars interpretando ‘El coloquio de los perros’.
Un toque ácido, un buen puñado de sarcasmo, y sobre todo, grandes dosis de reflexión. Sin olvidar, claro está, el ingrediente indispensable, el humor. La receta de Els Joglars no caduca, es más, sigue cosechando éxito removiendo las conciencias del público, algo altamente dificultoso.
Su última apuesta, ‘VIP’, una obra para romper estereotipos y tabúes sobre la educación de los niños.
En esta nueva función, Els Joglars se atreve a ahondar en el sacrosanto terreno infantil, desbaratando algunas ideas y poniendo algunos puntos sobre las íes en cuanto a la educación. ¿la incursión ha sido tan peliaguda como parece?
Para nosotros el teatro es un juego, así que el proceso de entrar en un tema es siempre con un espíritu lúdico. Esta vez al tratar la infancia hemos apostado por el juego hasta el final así que, más que peliaguda, ha sido un auténtico placer. Peliaguda es la reacción del público que a veces entra en una dicotomía al verse reflejado en el escenario.
Supongo que las críticas, más que hacia el pequeño “monstruito”, se dirigen hacia sus padres.
Sin duda. Y más que críticas son lupas hacia algunas actitudes y sus consecuencias. De hecho, es el mismo espectador al que le escuchas hacer autocrítica al salir de la función…
La denominación de ‘VIP’ a los niños es una sátira en toda regla, pero ¿quiénes son los responsables de haber elevado hasta las cumbres a jóvenes sin apenas conciencia de sus actos?
No creemos en un solo culpable, sino más bien en un cúmulo de circunstancias que abarcan desde la ley del péndulo (“vamos a darles a nuestros hijos todo aquello que nunca tuvimos, incluso la libertad”) al hecho de tener los hijos más mayores, cuando ya hay una conciencia más amplia de las pocas horas que pasan los padres junto a sus hijos y el intento de repararlo con regalos o permisividad. Por otro lado la sociedad de consumo encuentra en ellos al comprador perfecto…
Con todo ello, uno debe “sentir mucho respeto” y andar con “mucho cuidado” al acudir a citas infantiles, no vaya a ser que se atreva a imponer autoridad. ¿Qué actitud debe guardar un adulto frente a estos ‘VIPs’?
Has dado en el clavo, pues durante los ensayos reflexionamos a menudo acerca de palabras como autoridad, disciplina o castigo que han llegado a dar alergia a toda una generación.
Con todo ello, tampoco se defiende el “tortazo”... ¿o sí?
De hecho, de lo que habla la función en una forma satírica es que no se puede proteger de todos lo tortazos que le de la vida a alguien, por ello la sobreprotección es una forma de amputación que no ayudará al chaval en un futuro.
¿Qué tal ha sido por ahora la respuesta del público?¿hay algún padre que haya acudido con sus hijos?
¡Pues sí! Aunque curiosamente los comentarios más sinceros y sorprendentes que nos han llegado han sido de abuelas y maestros diciéndonos: ¡Alguien tenía que decirlo! Quizás el hecho de no tener hijos nos ha permitido esa perspectiva de lo que realmente ocurre.
Por el camino, de forma transversal, entiendo que se cruzarán mil y un tabúes más. Unidad familiar, ritmos de vida, incluso el propio matrimonio.
Por supuesto, aunque para qué está el teatro sino para poner los tabúes encima de las tablas.
La compañía cumple 53 años. Teniendo en cuenta el ácido producto, supongo que habrán tenido más de una crítica. ¿Sigue manteniendo el espíritu crítico -constructivo inicial? ¿En qué aspectos ha evolucionado?
El espíritu del trabajo creo que sigue siendo el mismo en esencia, no en vano Albert Boadella transmitió la compañía a Ramón Fontserè de la manera más natural posible y después de treinta años de trabajo en común. Aún así el cambio de director en una compañía siempre supone que una nueva mirada con una nueva personalidad dirija el timón y creo que ello lo podrá comprobar el espectador en VIP.