La Voz de Almeria

Roquetas de Mar

'EnBiciArte', el taller almeriense que convierte bicicletas en arte

En Aguadulce, Mauro García transforma bicicletas en piezas únicas donde el arte y el oficio se encuentran en un mismo espacio

Mauro García junto a la bicicleta que dio vida a EnBiciArte.

Mauro García junto a la bicicleta que dio vida a EnBiciArte.La Voz

Marina Ginés
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En pleno Aguadulce, entre calles residenciales y vida de barrio, se esconde un taller que rompe cualquier idea convencional de lo que puede ser una bicicleta. 'EnBiciArte' no es solo un espacio de reparación o diseño: es un lugar donde las bicicletas se transforman en piezas únicas, hechas a mano, que combinan arte, memoria y oficio.

Las bicis que salen de aquí no siguen un patrón. Doradas, decoradas con motivos tribales, restauradas hasta el último detalle o incluso recubiertas en madera de nogal trabajada artesanalmente, cada una es irrepetible. Tanto, que muchas de ellas han acabado colgadas como elementos decorativos en locales y restaurantes de toda España, convertidas ya en parte del paisaje interior de bares, hoteles o espacios creativos.

La bicicleta dorada y debajo la pequeña bici del hijo de Mauro.

La bicicleta dorada y debajo la pequeña bici del hijo de Mauro.Marina Ginés

“Tenemos creaciones nuestras en Barcelona, en Almería, en Roquetas de Mar hay alguna que otra…”, explica Mauro. “Pero también hemos formado parte de anuncios publicitarios y sesiones fotográficas… de prêt-à-porter”.

El proceso es siempre el mismo: alguien llega con una idea, normalmente a través de internet o redes sociales, y a partir de ahí empieza la transformación. “La gente simplemente da con nosotros, nos contacta, nos cuenta su idea y ahí empieza la magia”, resume. Pero antes de que existiera esa “magia”, hubo una sola bicicleta. Y una historia muy distinta.

La bici dorada que lo cambió todo

Mauro García, es el responsable actual de EnBiciArte, y aunque no es oriundo de Almería, ni siquiera de España; hoy asegura que no cambia Aguadulce por nada.

Su historia empieza hace 25 años cuando decidió emigrar desde su Colombia natal y aterrizó en Madrid, donde las cosas no le fueron nada mal. "Trabajaba en la obra, era encargado en grandes proyectos", pero la crisis del ladrillo lo cambió todo de forma abrupta y así movido por la necesidad y la búsqueda de empleo llegó a Almería, donde residía un hermano suyo.

EnBiciArte un pequeño rincón social y artístico en Aguadulce.

EnBiciArte un pequeño rincón social y artístico en Aguadulce.Marina Ginés

"Empecé a trabajar de muchas cosas: montando escenarios y equipos de sonido en eventos, en hostelería y también hice servicio a domicilio cuidando a personas mayores".

Fue este último empleo el que llevó a conocer a sus grandes amores: su bici dorada y su Aguadulce.  Mauro trabajaba en ayuda a domicilio en Vícar, no tenía coche y el transporte público era muy lento y tedios, así que decidió comprarse una bici. 

No era una bici especial, sino una herramienta funcional que terminó utilizándose cada día durante dos años. Con el tiempo, se convirtió en su compañera constante, en una pieza clave de una etapa de su vida. Cuando dejó aquel trabajo, la bicicleta seguía allí. Y entonces decidió que esa vieja amiga se merecía un buen regalo por todo lo ofrecido.

Era muy fea, pero le había cogido tanto cariño, me había ayudado tanto que tenía que de alguna manera devolverle ese favor”, explica.

"Me enteré que había un chico por la zona, Adrián que pintaba bicicletas y las reparaba, contacté con él y le pedí que me hiciera un diseño muy concreto: una bici dorada con tribales". Adrián la dejó impoluta, la transformó y aquella intervención despertó algo inesperado en su entorno. 

"La gente me veía por Aguadulce y me preguntaban dónde la había comprado, de qué marca era, dónde había conseguido una bici dorada", explica el protagonista.

El nacimiento de EnBiciArte

El interés que generó aquella primera bicicleta fue el punto de partida de todo. A Adrián empezaron a llegarle pedidos y pedidos tantos que decidió montar su propio taller de bicicletas ahí en Aguadulce, por supuesto Mauro pasaba allí horas y horas, empapándose de la mecánica, del diseño....del buen hacer de Adrián. 

Así Mauro, Adrián y Edgar (otro amigo amante del mundo de las bicicletas) decidieron ir más allá y crear una asociación donde compartir todo este conocimiento: 'EnBiciArte'. Tras muchas vueltas Adrián y Edgar salieron del proyecto para emprender nuevos caminos laborales y otras ambiciones, pero Mauro siguió adelante.

Detalles del local de EnBiciArte.

Detalles del local de EnBiciArte.Marina Ginés

EnBiciArte se convirtió en una realidad,   en la Avenida Carlos III, en el número 376, se erigía un gran sueño para Mauro, vivir al fin en Aguadulce, un lugar del que se enamoró a primera vista. "Yo tenía que vivir aquí", recuerda con nostalgia y el orgullo de haberlo conseguido.

Así desde 2016, EnBiciArte se ha convertido en algo más que un taller. Es un espacio integrado en la vida del barrio, donde la relación con los vecinos forma parte del día a día. “Esto al final es un pueblo. A mí me gusta ser cercano”, explica Mauro.

Los vecinos entran, saludan, preguntan, dejan bicicletas o simplemente se sientan a charlar. El taller funciona como un punto de encuentro en Aguadulce.

Además del trabajo técnico, el proyecto ha desarrollado una dimensión social importante: colaboración con institutos, formación de alumnos en prácticas y acompañamiento a jóvenes en situaciones complejas.

Bicicletas con historia

En EnBiciArte no hay dos bicicletas iguales. Algunas se restauran, otras se reinventan y muchas se convierten en piezas cargadas de memoria.

Una de las más significativas es la propia bicicleta dorada de Mauro, que sigue utilizando a diario. No es solo un objeto restaurado, sino parte de su día a día. “Vendes una sensación, un recuerdo, una historia”, resume.

Mauro y uno de sus alumnos en prácticas.

Mauro y uno de sus alumnos en prácticas.Marina Ginés

También ha creado piezas muy personales, como bicicletas destinadas a conservar recuerdos emocionales o restauraciones completas de bicicletas olvidadas durante décadas.

Entre sus trabajos más destacados está una bicicleta recubierta en madera de nogal, trabajada a mano durante más de cien horas, que representa la vertiente más artística del taller.

Pero más allá de los proyectos especiales, el día a día del taller está marcado por la relación constante con los vecinos. Personas que entran con pequeñas reparaciones, consultas rápidas o bicicletas olvidadas durante años. “Los amantes de las bicis son muy pesados”, bromea Mauro. “Siempre tienen una historia que contar”.

Hoy, EnBiciArte es el resultado de un recorrido vital que comenzó lejos del arte y terminó encontrando en las bicicletas una forma de expresión, identidad y comunidad. “Cuando miras atrás es cuando entiendes dónde estás hoy”, reflexiona Mauro.

El taller no es solo un negocio, sino la síntesis de una historia de reinvención y arraigo. Un espacio donde cada bicicleta es distinta, pero todas comparten una misma idea: que un objeto cotidiano puede convertirse en arte, memoria y vida.

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