La Voz de Almeria

Roquetas de Mar

Pepe Marcos, corazón del Puerto de Roquetas: la memoria de un pescador que sigue vivo

La vida y la tradición marinera que define el Puerto de Roquetas de Mar a través de uno de sus pescadores más emblemáticos

Pepe Marcos remendando y apañando las redes.

Pepe Marcos remendando y apañando las redes.La Voz

Marina Ginés
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En el Puerto de Roquetas de Mar, cada red, cada embarcación y su lonja cuentan una historia de esfuerzo, mar y familia. Pepe Marcos, fue un claro ejemplo de la esencia de El Puerto...pescador de toda la vida, cuya memoria sigue viva hoy en su nieto, Aitor Soriano Ledesma. Entre aromas a sal, pescado fresco y recuerdos de juventud, se percibe la esencia marinera del barrio, ese latido que ha moldeado la identidad de Roquetas de Mar durante generaciones.

Pepe Marcos no fue solo un pescador: fue patrón, maestro y figura central para sus vecinos, familiares y amigos. Su vida y su oficio siguen inspirando a quienes hoy recorren el Puerto y sienten orgullo por su historia.

De niño a marinero: la vida junto a Pepe

Aitor recuerda cómo creció junto a su abuelo: “Yo viví con él hasta los 26 años. Todo lo que sé del mundo de la pesca me lo enseñó él”. Desde temprana edad aprendió a preparar redes, limpiar barcos y acompañar a Pepe a la lonja, donde se vendía el pescado recién capturado.

Paco, Aitor, Paquito, Alain y Pepe Marcos.

Paco, Aitor, Paquito, Alain y Pepe Marcos.La Voz

El día a día incluía la pesca de palangre, trasmayo o la potera que luego se llevaban a la única lonja del Puerto, donde se subastaba el pescado fresco.

En la lonja, mi abuelo ponía su caja de pescado y los compradores empezaban a cantar los precios. Si no le gustaba, lo recogía y se lo llevaba”, un hecho que sorprendía a un pequeño Aitor, "eran amigos suyos, pero le daba igual, recuerdo haber recogido muchas veces las cajas para después preparar un caldero con unos fideos a parte con los trabajadores del barco", y es que la gente de antes eran de otra pasta, no se andaban con tonterías. 

Pepe Marcos fue patrón de varios barcos durante su vida. El primero, Faro Sabinal, y luego el Ledesma, nombres que hoy Aitor recuerda con cariño y que incluso lleva tatuados en la piel. “Cuando me compré mi lancha, hace seis años, la llamé Pepe Marcos. Era una manera de mantener vivo su recuerdo y su legado”.

Cocina y memoria familiar

El vínculo con el mar también pasa por la mesa. Matilde, la abuela de Aitor, dejó recetas que son emblema de la cocina marinera del Puerto: patatas con jibia, caldereta de meluza, arroces de pescado y vaquillas fritas.

Matilde y Pepe junto a sus nietos.

Matilde y Pepe junto a sus nietos.La Voz

Mi abuela era increíble. Todavía intento sacar sus recetas, pero nada… ni te acercas. Ella la tenía tres horas… y nosotros queríamos hacer la comida en una hora”, recuerda Aitor.

El Puerto no es solo un lugar; es un hogar donde todos se conocen y todos se sienten unidos. “Antiguamente todos eran familia, primos, compadres. Ahora el barrio ha crecido, pero sigue sintiéndose la misma unión”.

Los vecinos no se olvidan de quienes fueron emblema para el barrio y junto a Pepe Marcos recuerdan a otros muchos cabezas de familia. “A veces parece que van a revivir a los muertos, comenta Aitor, con mezcla de orgullo y nostalgia, refiriéndose a lo mucho que recuerdan sus clientes a su abuelo y a otros pescadores que ya no están. Fueron gente muy querida”.

Pepe y Matilde junto a las hermanas de Matilde.

Pepe y Matilde junto a las hermanas de Matilde.La Voz

La lonja, los barcos, las calles y las familias son testigos de un vínculo que no se rompe con el tiempo. La memoria de Pepe Marcos y de los grandes pescadores sigue viva en cada conversación y en cada paso por el Puerto.

Ese sentimiento de comunidad refuerza la idea de que “Del Puerto nadie se va. Todos los que somos del barrio llevamos algo que nos une y que nos hace volver aunque vivamos en otro sitio ahora”.

Hoy, Aitor continúa el legado

Hace apenas dos meses, Aitor cogió el legado la Cafetería Rafa, un local emblemático de la zona, ya que su histórico dueño se jubila. "Yo le prometí que no iba a cambiar su esencia" y el roquetero ya siente el peso y el orgullo de la historia familiar.

Aitor en la puerta de su ahora negocio: la cafetería Rafa.

Aitor en la puerta de su ahora negocio: la cafetería Rafa.Marina Ginés

Aitor ya se había dedicado anteriormente a la hostelería, pero nunca había sido el responsable, ahora afronta este nuevo reto con ilusión. “Yo estaba muy bien, pero esto ha sido… porque al final va viniendo gente, primos, amigos de hijos de sus amigos… todos se acuerdan de mi abuelo y de los demás pescadores”.

Al final, la cafetería se ha convertido en un espacio donde la memoria de Pepe Marcos y de todo un barrio sigue latiendo.

Pepe Marcos fue mucho más que un pescador: fue patrón, maestro y símbolo del Puerto de Roquetas. El Puerto de Roquetas de Mar no olvida a los suyos. Entre redes, lonja y mar, la vida de Pepe Marcos sigue latiendo, recordando que ser roquetero no es solo un oficio: es familia, hogar y sentimiento compartido, una historia que perdura generación tras generación.

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