Rompiendo barreras desde el patio del colegio: la historia del gimnasta almeriense Iván Fernández
Se ha convertido en subcampeón mundial y en un referente para jóvenes deportistas

Iván Fernández volando en uno de los ejercicios.
Iván Fernández se ha consolidado como uno de los referentes de la gimnasia rítmica no solo en Almería, sino a nivel mundial. Y no lo ha hecho únicamente por sus logros deportivos, sino por la influencia que ejerce en la nueva generación de chicos que se animan a practicar este deporte. Porque detrás del subcampeón del mundo y campeón de España hay un joven cuya vida gira casi por completo en torno a la gimnasia y cuyo compromiso con la disciplina va mucho más allá de las medallas.
Iván dio sus primeros pasos en la gimnasia en primaria: “Yo empecé con 8 años. Vi a mis compañeras haciendo piruetas en el colegio y supe que quería hacer lo mismo”, recuerda. Lo que empezó como una curiosidad infantil se convirtió pronto en una dedicación absoluta, con jornadas que se reparten entre los entrenamientos de mañana con su entrenadora y las largas tardes en el Club Purpurina de Roquetas: “Prácticamente estamos en el pabellón desde por la mañana hasta por la noche. Al fin y al cabo, tu vida está en la gimnasia y tienes que dejar muchas cosas de lado”, confiesa.

Club Purpurina.
Cada logro, desde campeonatos regionales hasta competiciones internacionales, es el fruto de años de esfuerzo y constancia: “El trabajo que llevamos tanto tiempo haciendo y perfeccionando merece la pena; es una satisfacción enorme y nos impulsa a seguir mejorando”, afirma.
Abrir el camino para las nuevas generaciones
Iván también habla con orgullo de su papel pionero en la gimnasia masculina: “Muchísimos niños me escriben y sus padres me dicen que gracias a lo que estoy haciendo sus hijos se animan a practicar este deporte. Es un orgullo enorme poder abrir camino para otros”, comenta.
Sin embargo, reconoce que no todo ha sido fácil: “Antes no estaba bien visto que fueras chico y hicieras gimnasia. También las lesiones te pueden desmotivar; hay días en los que te preguntas si vale la pena seguir, realmente influyen muchos factores. Pero por suerte siempre está el apoyo de la familia, las compañeras y las entrenadoras. Eso hace que no te rindas”.

Iván Fernández en competición.
Como cualquier persona, Iván tiene referentes tanto dentro como fuera del deporte. Uno de ellos es Rubén Orihuela, que también abrió camino para los chicos en la gimnasia rítmica, y cuya trayectoria sirvió de ejemplo a Iván al iniciar su carrera. Fuera del ámbito deportivo, su madre ha sido un pilar fundamental, acompañándole y apoyándole desde el primer día. Gracias a ellos, Iván ha podido mantener la motivación incluso en los momentos más difíciles y seguir persiguiendo sus objetivos con constancia y pasión.
A corto y medio plazo, sus metas incluyen seguir creciendo en el deporte y aspirar a competiciones como los Juegos del Mediterráneo. Sin embargo, la lucha por derribar barreras debe seguir, pues todavía se encuentran límites: “De momento no podemos participar en los Juegos Olímpicos por nuestro sexo”, explica, un hecho que pone de manifiesto los desafíos con los que lidian los gimnastas masculinos.
Al mismo tiempo que compite, comparte su experiencia en redes sociales para visibilizar la disciplina y animar a otros jóvenes a seguir sus pasos, y su consejo para quienes empiezan en la disciplina es simple, disfrutar del proceso: “Que disfruten, sobre todo el principio, porque es el mayor recuerdo que queda. Con ilusión, motivación y un entorno agradable, todo es posible”, asegura.
Así, Iván Fernández es, ante todo, un ejemplo de pasión, perseverancia y voluntad. Su historia demuestra que la gimnasia rítmica no es solo un deporte, sino una forma de vida que exige dedicación diaria. Pero más allá de las medallas y los resultados, su camino sirve de inspiración, derribando puertas y prejuicios mostrando a otros jóvenes que, con ilusión y valentía, es posible superar obstáculos y perseguir tus sueños.