Orgullo almeriense: Raúl Muñoz, primer clasificado en la Olimpiada de Física
El joven estudiante del Colegio Portocarrero de Aguadulce ha logrado quedar primero en la fase provincial

Raúl Muñoz, ganador de las olimpiadas de Física.
“Cuando me llamaron para decirme que había ganado, estuve una hora sin poder creérmelo. Pensaba que volverían a llamar para decirme que se habían equivocado. Esta experiencia ha reforzado mis ganas de estudiar Ingeniería Aeroespacial, porque me encanta la Física, pero siempre quise algo con aplicación práctica y el espacio me fascina”, explica emocionado Raúl Muñoz Zamorano, alumno de 2º de Bachillerato en el Colegio Portocarrero de Aguadulce y ganador de la fase provincial de la XXXVI Olimpiada Española de Física.
Raúl no solo ha demostrado ser el mejor de los cerca de 60 alumnos participantes en la fase local celebrada en la Universidad de Almería, sino que ha vivido una aventura única, llena de retos, aprendizaje y nuevas amistades durante la fase nacional que se celebró en Valencia en abril.
“La prueba duró siete horas, con tres horas prácticas por la mañana y cuatro de teoría por la tarde. Fue exigente y se me hizo larga, pero disfruté especialmente el problema en el que teníamos que poner en órbita naves y satélites. Fue divertido y supuso un reto que me emocionó”, añade Raúl.
Para el profesor de Física y Química en el Portocarrero, Isidro Sánchez, el verdadero valor de estas olimpiadas va mucho más allá del resultado. “Llevamos 15 años participando porque creo que es una experiencia única para nuestros alumnos. No solo hacen un examen de nivel universitario, sino que conocen a jóvenes de toda España, descubren la universidad y, sobre todo, se motivan para estudiar”, comenta con orgullo.
Isidro, no prepara específicamente a sus alumnos para la prueba. “Van solo con lo que han aprendido en la secundaria y el bachillerato. Sin embargo, hemos ganado seis veces en química y cuatro en física, lo que demuestra que nuestros alumnos están muy bien preparados. Para mí, esto es una revalidación de que el trabajo que hacemos va por buen camino”, añade.
La Olimpiada Española de Física, organizada por la Real Sociedad Española de Física y el Ministerio de Educación, busca precisamente eso: fomentar vocaciones científicas y estimular la enseñanza de una asignatura que suele ser poco atractiva para muchos jóvenes.
Raúl reconoce que en la fase nacional en Valencia, donde se reunieron los 100 mejores estudiantes de toda España, el nivel fue muy alto. “Los dos primeros clasificados tenían una gran competitividad, incluso se conocían porque habían participado juntos el año anterior. En mi caso, fui para disfrutar, aprender y vivir una experiencia que nunca olvidaré”.
Durante esa semana en Valencia, los estudiantes no solo compitieron, sino que también compartieron actividades culturales y momentos de convivencia. “Conocí mucha gente, hicimos turismo por la ciudad y lo pasé muy bien”, comenta.
Ahora, con la mirada puesta en su futuro, Raúl tiene claro que quiere estudiar Ingeniería Aeroespacial. “La Física me apasiona, pero siempre he querido una carrera que tenga aplicación práctica, y esta experiencia me ha reafirmado en esa idea. Fue increíble tener que resolver un problema real sobre naves y órbitas, ¡me lo pasé genial!”.
Para Raúl y para su profesor Isidro Sánchez, esta olimpiada es mucho más que un examen: es un puente hacia el futuro, una oportunidad para abrir puertas, conectar con otros jóvenes y descubrir el placer de aprender ciencia en un entorno único.
“Ganar está muy bien, pero lo que más me gusta es que los alumnos vivan la experiencia, se diviertan y se motiven para estudiar”, concluye Isidro. Y Raúl es el mejor ejemplo de ello.