La Voz de Almeria

Níjar

Una banda con cien años de Níjar debuta en una de las celebraciones más importantes de Almería

Una llamada precipitó que la banda asumiera el reto de preparar cerca de 40 marchas procesionales nuevas

La banda sinfónica Asociación Cultural Níjar a las puertas del Santuario de la Virgen del Mar.

La banda sinfónica Asociación Cultural Níjar a las puertas del Santuario de la Virgen del Mar.La Voz

Víctor Navarro
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Los dedos juguetean con los pistones y los frulatos se encadenan como una conversación de pájaros antes de alzar el vuelo. Hay quien apura un cigarrillo; otros ajustan el atril y ordenan las partituras, con la mirada fija en un punto impreciso que mezcla nervios y expectación. Aparentemente, es una salida más. Pero esta vez no lo es.

La Banda de Música de Níjar hizo historia en su cuenta particular el Jueves Santo al participar por primera vez en la Semana Santa de Almería, recorriendo la Carrera Oficial junto a María Santísima del Rosario del Mar. Un debut cargado de simbolismo para una formación centenaria de la provincia de Almería, que da así el salto definitivo a la capital tras décadas de trabajo silencioso.

Una banda centenaria de Níjar que llega a la capital

Para la banda nijareña, no se trata solo de una actuación más, sino de un punto de inflexión. Un antes y un después en la trayectoria de una formación que forma parte del paisaje cultural de Níjar desde hace más de cien años.

La estructura actual de banda sinfónica nace en 1981 bajo el nombre de Asociación Cultural Níjar. Desde entonces, su crecimiento ha sido constante, paciente y discreto, alejado del foco mediático pero sostenido en una cultura musical sólida y en el compromiso colectivo.

La banda marcha por las calles de Almería.

La banda marcha por las calles de Almería.La Voz

Hoy la integran alrededor de 60 músicos, entre ellos niños de apenas diez años y veteranos que ya estaban presentes en la refundación de los años ochenta. En sus filas conviven profesionales titulados, intérpretes con estudios superiores y otros sin formación académica reglada, pero con un nivel musical sobresaliente. Esa diversidad generacional y formativa es una de las grandes fortalezas de la Banda de Música de Níjar.

Versatilidad artística y exigencia musical

Aunque su eje principal es la música sinfónica compleja escrita para banda, su versatilidad es total. En verano pueden transitar del repertorio clásico a versiones de Mecano, pop o rock; en otros escenarios comparten cartel con solistas de prestigio como el trompetista Rubén Simeón; y en sus atriles conviven músicas contemporáneas y tradicionales con naturalidad.

Todo ello se sustenta en un trabajo minucioso de matices y en una exigencia técnica constante, fruto de ensayos continuos y de una concepción de la música como proyecto a largo plazo.

La preparación para la Semana Santa de Almería

La apuesta por la Semana Santa de Almería no fue improvisada. La preparación comenzó entre septiembre y octubre, cuando el calendario aún parecía lejano. Durante esos meses, la banda asumió el reto de preparar cerca de 40 marchas procesionales nuevas, sin abandonar su actividad habitual: conciertos, repertorio sinfónico y compromisos ya adquiridos.

Al frente de ese proceso está José Mateo Alcaraz, director titular de la banda y profesor de clarinete en el Conservatorio Profesional de Música Julián Arcas de Almería. Bajo su batuta, la formación afinó no solo el sonido, sino también una manera de estar en la calle basada en el respeto, el equilibrio y la sensibilidad procesional.

El debut en la Carrera Oficial

El primer golpe de realidad llega desde el primer acorde. Los músicos lo notan de inmediato. El sonido no rebota igual. Las fachadas, la amplitud de la vía, el silencio expectante del público antes de cada marcha. Todo es distinto. Ya no es solo tocar: es sostener la música.

Cada matiz se amplifica. Cada error sería evidente. Pero el miedo apenas dura unos compases. Cuando la banda entra en ritmo, los nervios se transforman en concentración pura. La respiración se acompasa, los pies marcan el paso de forma casi automática. Esto está pasando de verdad.

Uno de los nombres propios de esta Semana Santa es Francisco Lozano, músico y directivo de la banda. Tiene 36 años y comenzó su formación en el Conservatorio de Almería más tarde de lo habitual, pero compensa cualquier cronología con una implicación absoluta. Para él, esta salida resume años de trabajo colectivo y es “un hito histórico”.

Repertorio, emoción y respuesta del público

Su firma resuena con fuerza en el repertorio gracias a Mariúpol, una composición propia cargada de emoción y significado. Junto a ella, marchas como Maribel —de Rubén Jordán, inspirada en el conflicto de Ucrania—, Virgen del Valle o Pater Mea marcan algunos de los momentos más intensos del recorrido.

El resultado es inmediato. Público y crítica coinciden en destacar un sonido cuidado y compacto. Una frase se repite a lo largo de la noche: “parecía un concierto en la calle”.

El impacto emocional y el después

A lo largo del recorrido, el cansancio aparece. Los labios se cargan, los brazos pesan, las marchas se suceden sin tregua. Pero nadie se rinde. Porque tocar en la capital no se vive como un esfuerzo físico, sino como una responsabilidad emocional. Cada músico sabe que representa a su banda, a su pueblo y a una historia colectiva.

Cuando la procesión termina y los instrumentos bajan al fin, llega el verdadero impacto. Abrazos silenciosos, miradas cómplices, alguna lágrima que no necesita explicación. No se habla de errores ni de aciertos concretos. Eso vendrá después. Ahora solo existe una certeza compartida: lo han conseguido.

Para una banda con más de cien años de historia, refundada en 1981 y forjada sin atajos, marchar en la Semana Santa de Almería no es un estreno más. Es la confirmación de que cada ensayo, cada procesión humilde y cada esfuerzo anónimo conducían exactamente a este lugar y a este momento.

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