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Mar Segura, embajadora del Cabo de Gata: "Cierro los ojos y huelo a mar de Almería"

El retrato de una mujer que ha hecho de esta tierra su vida y un cruce de caminos con nombre propio

Mar Segura y el Cabo de Gata

Mar Segura y el Cabo de GataMar Segura

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En Aguamarga, el tiempo no corre: se posa. Sobre las paredes encaladas, en el filo de las siestas, en los pasos lentos que cruzan la plaza sin prisa. Se respira. Se reconoce en cosas pequeñas: una conversación larga a la sombra, el olor a salitre al abrir la ventanilla, el silencio limpio de las calas en calma.

No todo el mundo lo nota. Hay que venir muchas veces —o venir desde siempre— para entenderlo. Para sentir que este no es solo un paisaje, sino un modo de estar en el mundo. Ella lo entendió muy pronto. Mucho antes de que su nombre se asociara al estilo, a la política o a la televisión. En realidad, todo empezó aquí: entre la arena y el aire. Ella es Mar Segura.

—Si te hablo sobre mí, tengo que decirte que muchos de mis recuerdos son en Aguamarga —dice con cariño—. 

Nació en Almería en 1969, pero su verano siempre fue de este núcleo nijareño. No por moda, sino por herencia. Su abuela materna es de aquí y, con apenas cinco años, migró a Lucainena de las Torres. Desde entonces, las dos tierras —el mar y el interior— quedaron unidas en su familia. Lucainena es invierno, infancia, estructura. Aguamarga es verano, inspiración, impulso. Y Segura, la costura entre ambos.

Mar Segura y el Cabo de Gata de fondo

Mar Segura y el Cabo de Gata de fondoMar Segura

—¿Qué se lleva de Lucainena?

—El amor a mi pueblo. Ver cómo han apostado por él: un sistema Montessori, la próxima apertura de un camping… Todo eso ha hecho que muchas familias vivan en el pueblo y esté repoblado. Es una alegría escuchar a niños por las calles.

Y si Lucainena fue raíz, Aguamarga fue escenario.

—¿Qué significa Cabo de Gata?

—En una palabra: contacto con la naturaleza. Es una suerte poder pasar el tiempo aquí. Una suerte que se siente.

Segura habla y el paisaje aparece mientras las palabras se deslizan. Las playas cristalinas, el marrón de las montañas, el rojizo del sol cuando cae. No necesita metáforas. Cuando era una niña de cuatro años, se asomaba a las calles de Aguamarga sin asfaltar para ver los desfiles que un diseñador internacional, Julio, improvisaba en la puerta de su casa.

—Como Coco Chanel hacía al principio en París —señala—, solo que aquí las calles eran de tierra y el telón de fondo era el mar.

Aguamarga en 1964, donde se refugió el fotógrafo Teodoro Cabestrero. Su casa, en primer plano.

Aguamarga en 1964, donde se refugió el fotógrafo Teodoro Cabestrero. Su casa, en primer plano.Manuel León

Y así, sin saberlo, nació su vínculo con la moda. Uno que fue creciendo, tienda tras tienda, prenda tras prenda, hasta convertirse en identidad. Lo cuenta sin nostalgia, pero con orgullo. Porque, para ella, eso también fue Aguamarga: la pasarela de su infancia, el germen de su pasión por la moda y el punto de partida de muchas de sus apuestas profesionales.

—Cuando comencé con la tienda en Aguamarga quería crear un espacio donde el ‘made in spain’ no faltase.

Entrada a 'Mar Segura Shops' en Aguamarga

Entrada a 'Mar Segura Shops' en AguamargaMar Segura

Su tienda ‘Mar Segura Shops’ es el punto de encuentro de muchos vecinos de Aguamarga que llevan años viviendo allí y de otros que llegan.

—¿Qué es lo que más ha valorado a lo largo de la trayectoria de su tienda?

—Sentirme embajadora de Aguamarga. Que venga gente de todas partes de España a la tienda, como San Sebastián, o de Portugal. De esta forma, crece el pueblo. Estoy contenta por lo que hemos hecho todos por Aguamarga, no solo yo. Somos muchos.

—¿Qué imaginario representa ‘Mar Segura Shops’?

—Ese espíritu del ‘made in Spain’ y también de respetar la naturaleza. Trabajamos con marcas como ‘Como un pez en el agua’, de tejidos orgánicos, y otras como ‘UDOIT’, de María Espinosa Navarro. 

Es una declaración de intenciones: diseños coloridos, versátiles, chaquetas elegantes. Todo convive. Al igual que en ella: conviven muchas facetas. Hay personas que eligen una vida. Otras, como Segura, varias. Abogada de formación. Comunicadora de vocación. Empresaria por instinto. Política por amor y exploración. Pero todos estos perfiles están aunados en un mismo hilo.

—¿Qué une todos esos caminos tan distintos?

—La lucha por Almería, por mi tierra —afirma sin dudar—. He hecho muchas cosas, sí, pero siempre con el objetivo de mostrar esta provincia. Cuando hice ‘Mujeres Ricas’, yo solo pedí una cosa: que se viera Almería como es. Costó, pero lo conseguimos. Querían algo diferente y yo les di identidad.

La playa de Aguamarga

La playa de AguamargaArchivo LA VOZ

Es en esa frase donde Segura muestra lo que más la define: su capacidad de no encajar en un solo molde. Puede organizar una gala, presentar una colección o sentarse a hablar de sus proyectos. Su forma de estar es una mezcla entre determinación y versatilidad.

—¿Qué no sabe la gente que le gustaría que supiera?

—Que mi verdadera suerte ha sido lo que me han enseñado mis padres. Que lo importante es cómo hacemos sentir al resto de personas.

Quizá por eso, todavía le quedan proyectos por realizar.

—¿Le queda algo por hacer?

—Muchas cosas. Por ejemplo, a finales de julio estaremos en ‘Trezemarket’, un concepto innovador en Rodalquilar. No nos quedamos solo en la zona de Aguamarga. Pero también es cierto que he aprendido a bajar la intensidad. Ahora todo lo que hago, lo hago con más conciencia. Me queda por seguir sumando desde la moda. Considero que todo el mundo cabe si se le abre la puerta. 

Cabañas 'Treze Market'

Cabañas 'Treze Market'Treze Market

Y antes de que termine la entrevista, cuando la conversación se relaja y hablan los sentimientos por su tierra, ella tiene claro que su verano perfecto es aquí, en Aguamarga, en su Cabo de Gata.

—¿Qué es para ti un día perfecto de verano?

—Adentrarte en el Cabo. En el desierto, el mar y el aire. Eso define nuestra naturaleza.

—¿A qué huele el verano aquí?

—A mar. Ese olor salado que me golpeaba cuando volvía a casa desde Granada o Madrid. Al bajar del coche, le decía a mi madre: “Cierro los ojos y ya huele a mar de Almería”. Y se me quedaba todo el verano.

—¿Y a qué sabe?

—A sal. Directamente.

Ríe. Pero es una risa serena, como quien ya no necesita decoraciones para decir verdades. 

—¿Y qué se escucha?

—La canción ‘El paraíso’, de Mikel Izal. 

Una calle de Aguamarga con sus buganvillas

Una calle de Aguamarga con sus buganvillasMichelle Chaplow

Y cuando ya está todo dicho, no se despide con prisas. Se queda un rato más, como si aún tuviese algo que contar. Entonces, se entiende todo. Segura no se pone límites porque aprendió a coser su vida con todas las telas posibles: la del recuerdo y la de un verano que nunca se termina.

—Se trata de apostar siempre por todo. Esa es la clave —reafirma con voz suave, pero certera—. 

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