María Pérez, la mujer que a sus 82 años sigue dando vida al esparto con sus manos
Decidió recuperar esta tradición que había en su familia después de entender que estaba desapareciendo

María Pérez trabajando con esparto.
El esparto ha sido durante siglos una parte esencial de la vida cotidiana durante generaciones, siendo un elemento imprescindible tanto en los hogares como en el trabajo de campo. Con él se tejían cuerdas, cestos, alfombras y herramientas esenciales para el día a día. Y aunque el tiempo ha ido relegando su uso, aún quedan manos expertas que se resisten a dejarlo caer en el olvido.
María Pérez es una de ellas. A sus 82 años, esta incansable artesana huercalense ha dedicado su vida a recuperar y transmitir este antiguo oficio. Su amor por el esparto la ha llevado a enseñar, compartir y rescatar un legado que dejaba su familia y que ella se resistía a dejarlo en el olvido. Una labor que incluso ha sido reconocida con una Mención Honorífica en el Día del Villazgo en Huércal-Overa.
Para ella ha sido como una especie de homenaje que, sin duda, ha tocado profundamente en su corazón: "Me dio un poco de sentimiento, de alegría, porque aquí han estado mis raíces y aquí seguimos. Estoy muy orgullosa y lo que puedo hacer para que sigan las raíces de mi pueblo, colaboraré mientras siga viva".
Rescate de una tradición
María creció rodeada de esparto y aprendió su arte siendo una niña y, lejos de dejarlo en el olvido, tras jubilarse decidió recuperarlo y compartirlo con el resto. Su pasión resurgió en la escuela de adultos, donde participaron en un proyecto de restauración con esparto que más tarde expusieron en Mojácar. Allí, su obra fue la que más éxito tuvo y "los niños cuando llegaban lo vieron tan raro que preguntaban qué era eso y para qué servía. Pero los padres tampoco lo sabían".
Ese fue el momento exacto en el que entendió que las tradiciones de sus abuelos se estaban perdiendo y "desde ese día me interesé por todas las cosas que había que estaban en el olvido y me puse a rescatar cosas".

María Pérez enseñando a trabajar el esparto.
Pasión por el esparto
Desde entonces, no ha parado. María ha trabajado incansablemente para mantener viva la tradición y ha compartido su conocimiento. Ha estado presente en ferias, jornadas, escuelas e institutos, logrando despertar la curiosidad y el interés de muchas personas.
En una época marcada por el protagonismo de los móviles y las pantallas, María ha logrado que el esparto también conquiste a los más jóvenes en una de sus clases: "Dos de ellos me llegaron a decir que cuánto darían por cambiar los móviles por el esparto".
Su éxito no se limita a Huércal-Overa, sino que lleva el nombre de su municipio y sus tradiciones más allá. Cada año enseña en Serón, en una jornada que atrae a personas de todas partes, "de Valencia, de todas las provincias de Andalucía y de todos sitios".
El esparto como arte
Aunque en sus inicios trabajaba el esparto de forma tradicional, creando capazos y cestas, pero en los últimos años ha llevado su imaginación más allá: "Ahora estoy haciendo adornos. Me he hecho una correa, una diadema para el pelo, un espejo de esparto, flores. Se pueden hacer preciosidades".
Y, como no podía ser de otra manera, como buena artesana, su casa también está repleta de creaciones propias: "Tengo tantas cosas de esparto que ya no caben en casa. Tengo que salirme yo para que entren las cosas".
Un legado por mantener
A pesar de su dedicación y de su esfuerzo, la tradición no ha calado en su familia como ella hubiera querido. Por ese motivo, con 82 años, María sigue viajando, enseñando y transmitiendo sus conocimientos de esparto, yendo a todos los sitios desde los que la llaman. Porque, aunque la tradición no siga en su familia, su misión es clara: evitar que desaparezca. Y, como ella misma ha dicho: "Colaboraré mientras viva".

Muestras de piezas realizadas con esparto por María.