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Las pinturas romanas de El Ejido que “nada tienen que envidiar a las de Pompeya”: así se rescata Murgi

Noemí Sánchez restaura las pinturas que permanecieron siglos bajo tierra en Ciavieja

Noemí Sánchez en pleno trabajo de restauración.

Noemí Sánchez en pleno trabajo de restauración.Raúl Vélez

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Mientras unos trabajos consisten en construir y otros en reparar, el de Noemí Sánchez tiene un objetivo distinto: devolver el tiempo atrás. Con un pincel, herramientas de precisión y mucha paciencia, la restauradora de Jarquil Construcción trabaja estos días sobre unas paredes que llevan cerca de dos mil años esperando para volver a respirar. No son simples restos arqueológicos, sino las pinturas murales de la antigua ciudad romana de Murgi, ocultas durante siglos bajo la tierra del Yacimiento Arqueológico de Ciavieja y que ahora recuperan, poco a poco, el aspecto que tuvieron.

Pero antes de devolverles su esplendor había que garantizar su supervivencia. Las intensas lluvias registradas durante los últimos meses dejaron su huella en el yacimiento. Uno de los muros quedó descalzado y comenzó a desplazarse, obligando al equipo a intervenir para consolidarlo y garantizar su estabilidad: "Lo hemos calzado y consolidado bien para que no se siga desplazando", explica Sánchez. Además, el equipo ha instalado testigos que permitirán comprobar si la estructura vuelve a moverse con el paso del tiempo. La conservación del patrimonio no termina cuando acaba una intervención; continúa con una vigilancia constante para detectar cualquier cambio antes de que sea demasiado tarde.

Superado ese primer paso, comienza la parte más delicada. Las pinturas murales que decoraban varias estancias aparecieron cubiertas por barro y sedimentos arrastrados por el agua. La humedad había penetrado en los muros y empezaba a deteriorar tanto el soporte como la capa superficial donde todavía permanecen los pigmentos originales.

Un proceso lento y de máxima precisión

La restauración avanza centímetro a centímetro. Primero se limpia cuidadosamente la superficie y después se consolidan los materiales para frenar el deterioro. Un proceso lento, casi artesanal, en el que cada decisión puede marcar la diferencia entre conservar un patrimonio único o perderlo para siempre. Pero restaurar unas pinturas romanas exige mucho más que paciencia.

"Necesitas conocer muy bien la técnica de pintura que utilizaron", explica la restauradora. Se trata de pintura al fresco, un procedimiento que consistía en aplicar los pigmentos sobre el mortero aún húmedo y completar posteriormente algunos detalles cuando la superficie comenzaba a secarse. Conocer cómo fueron creadas hace cerca de dos mil años resulta imprescindible para saber cómo intervenir hoy sin alterar su esencia.

Una de las zonas cuya pintura necesitaba ser restaurada.

Una de las zonas cuya pintura necesitaba ser restaurada.Raúl Vélez

Precisamente esa calidad técnica y su excelente estado de conservación explican la importancia del hallazgo. "Estas pinturas no tienen nada que envidiarle a las de Pompeya". Para quienes trabajan cada día sobre ellas, los restos aparecidos en Ciavieja poseen un enorme valor histórico y artístico. Sus colores, sus técnicas decorativas y su estado de conservación convierten al yacimiento en una pieza clave para seguir entendiendo la importancia que tuvo la antigua Murgi dentro del sureste peninsular durante la época romana.

Cada excavación revela un poco más de Murgi

Cada campaña arqueológica permite conocer un poco más la antigua Murgi, aunque también plantea nuevos interrogantes. A medida que avanzan las excavaciones, los arqueólogos reconstruyen con mayor precisión el complejo al que pertenecían estas estancias. Los próximos trabajos permitirán comprender mejor cómo se organizaba este espacio y, sobre todo, cómo era la vida cotidiana de quienes lo habitaron hace tantos siglos.

Para Noemí Sánchez, sin embargo, el descubrimiento más llamativo fue otro. No fue la antigüedad de las pinturas ni la dificultad del trabajo, sino descubrir que un patrimonio de ese nivel estuviera tan cerca de casa.

Esa reflexión resume uno de los grandes desafíos de Ciavieja: conseguir que un patrimonio como este deje de ser un desconocido para muchos vecinos pese a encontrarse a escasos minutos de sus hogares.

Por eso la restauradora anima a participar en las visitas guiadas que organiza el Ayuntamiento. Considera que recorrer el Yacimiento Arqueológico de Ciavieja de la mano de los arqueólogos permite comprender la magnitud de unos hallazgos que siguen escribiendo la historia de El Ejido y de la antigua Murgi.

Mientras tanto, el trabajo en Ciavieja continúa y continuará durante mucho tiempo. Sin grandes focos, sin prisas y sin margen para el error. Y es que bajo el suelo de El Ejido no solo aparecen restos arqueológicos, también aparecen historias. Mientras los arqueólogos las sacan a la luz, profesionales como Noemí Sánchez dedican horas a limpiar, consolidar y proteger unas pinturas que llevaban casi dos mil años esperando volver a ser vistas. Gracias a ese trabajo silencioso, el pasado no solo se descubre; también se protege para que las generaciones futuras puedan seguir conociéndolo.

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