Almerimar cierra un ciclo: la intrahistoria de un puerto capitaneado por la familia Escorial
El testimonio de algunos protagonistas: Eva Morón (Equinac), Juan López (director), Fumi (marinero), Perrucho (trabajador), Mamen López (comerciante), Juan Diego Cervantes (arquitecto)

Panorámica del Puerto Deportivo de Almerimar.
El Puerto Deportivo de Almerimar, uno de los mayores centros náuticos del Mediterráneo con 1.100 atraques, cierra un ciclo de 50 años ante el final de la concesión a Almerimar S.A. la empresa de la familia Escorial. Durante estas cinco décadas, el puerto ejidense, contra la gran cantidad de instalaciones complementarias, se ha consolidado con un centro de turismo náutico y deportivo de primer nivel. El Puerto de Almerimar no fue concebido como una infraestructura aislada, sino como el motor de un modelo de desarrollo urbano y económico. A su alrededor se impulsaron hoteles, promociones residenciales, zonas comerciales y espacios de ocio que permitieron atraer turismo nacional e internacional y crear empleo directo e indirectos durante décadas.
Ante este fin de ciclo y la nueva licitación que está a punto de abrirse, profesionales relacionados con el Puerto de Almerimar han hecho balance. Es el caos de Eva María Morón, presidenta de Equinac, el centro de rescate de cetáceos y tortugas marinas, que desde 2016 presta servicio junto a la dársena ejidense. “Equinac solicitó la cesión de un espacio y Javier Escorial lo hizo antes que la propia Administración de forma totalmente altruista”, expresa Eva. La empresa colabora también en la conservación del Medio Ambiente y sus especies a través del campo de golf que alberga una población de aves y galápagos protegidos.
Juan López es un veterano empleado del Puerto, ahor director, donde hay más de cien familias viviendo todo el año en sus barcos. “En la zona de servicio portuario hay más de cien locales abiertos todo el año más el hotel de cinco estrellas y residenciales de lujo como Houseas y Las Encinas”, explica Juan. Aún queda suelo con uso comercial, hotelero y residencial por desarrollar.
Fumi es un marinero que llegó de la mano de la empresa japonesa y que decidió quedarse con la familia Escorial en 1993. “En los primeros años me dediqué a vender chalets y estuve en la oficina de turismo y después en la recepción del Puerto. “Aprendí a navegar en Almerimar y me encanta este deporte, me gusta atender a la gente y el hecho de que cada día conocía a distintos navegantes del mundo me animó a aprender idiomas como el alemán y el francés”, afirma Fumi.
Perrucho es el pseudónimo de otro empleado de la empresa que resalta la familia que se ha creado en este tiempo entre los colaboradores de la empresa Almerimar S.A.
Mamen López Cantón llegó a Almerimar siendo una niña y empezó después a trabajar en una tienda de ropa náutica de la empresa, montando después su propio negocio de ropa en la Dársena 1 del Puerto. “Mi padre era un enamorado de Almerimar y nos lo transmitió a toda la familia”, indica con ahínco Mamen.
Juan Diego Cervantes Llort es el hijo de un marinero que trabajaba con el fundador Francisco Escorial y que se hizo arquitecto gracias al apoyo del empresario, encargándole la redacción del proyecto del Hotel Cinco Estrellas. “Para mí don Francisco Escorial, que me ayudó en mi carrera desinteresadamente, es un ejemplo de rigor, inteligencia, esfuerzo, bondad e integridad, desde su responsabilidad empresarial, ha ayudado a sus trabajadores, mucho más de lo exigible”, explica con orgullo Juan Diego.
El Puerto Banús del Poniente almeriense
La concesión del Puerto data de 1974 cuando el Gobierno, aún no había comunidades autónomas, la concedió al empresario Agustín González Mozo. Fue en 1989 cuando fue cedida al empresario Francisco Escorial que desde entonces la ha mantenido y de la que sigue siendo presidente a pesar de contar con más de 90 años. Sus hijos son los que gestionan ahora la sociedad Almerimar S.A. que tiene sede en el Paseo de la Castellana número 140 de Madrid y que de forma interina, hasta la nueva concesión, siguen gobernando este singular puerto náutico. El arquitecto que dejó su huella en todo ese complejo fue Julián Laguna y el diseñador del campo de golf el americano Ron Kirby. La constructora fue Laing y el autor del proyecto del Puerto deportivo Rafael Segovia.