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El misterioso carguero ruso hundido frente a Cabo de Gata dispara las sospechas nucleares e inquieta a EEUU

El medio estadounidense CNN publica un reportaje sobre la presencia de reactores nucleares en el Ursa Major, hundido a 70 kilómetros de la costa almeriense

Imagen del Ursa Major captada a su paso por Portugal, antes de hundirse en el Mediterráneo frente a Almería.

Imagen del Ursa Major captada a su paso por Portugal, antes de hundirse en el Mediterráneo frente a Almería.Fuerza Aérea Portuguesa

Miguel Antonio Rodríguez Cárdenas
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A unos 73 kilómetros de la costa de Almería, bajo las aguas del Mediterráneo y en un punto situado frente al entorno de Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, descansa desde diciembre de 2024 el Ursa Major, un carguero ruso cuyo hundimiento ha terminado convirtiéndose en una de las historias más extrañas, opacas y delicadas surgidas alrededor de la guerra de Ucrania.

Lo que en un primer momento parecía un accidente marítimo más acabó derivando, poco a poco, en una investigación rodeada de sospechas sobre tecnología nuclear, operaciones secretas y posibles vínculos entre Moscú y Corea del Norte. Todo, con el mar que baña la provincia de Almería de por medio. Y es que, desde el mismo instante en el que el barco se hundió, comenzaron a aparecer detalles difíciles de encajar en la versión oficial rusa sobre el hundimiento de su carguero a poco más de 70 kilómetros del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.

Explosiones a bordo, un cargamento descrito de forma extraña, barcos militares sobre la zona, detonaciones tras el rescate y hasta vuelos estadounidenses especializados en detección nuclear han terminado situando frente a la costa almeriense uno de los episodios geopolíticos más inquietantes de los últimos años.

Explosiones frente a la costa de Almería

Todo ocurrió en diciembre de hace ahora dos años. El Ursa Major, un carguero ruso vinculado a Oboronlogistika, empresa relacionada con el aparato logístico militar ruso, navegaba por el Mediterráneo cuando comenzaron a registrarse explosiones a bordo.

Las primeras versiones apuntaban a un fallo en la sala de máquinas, pero, rápidamente, el hundimiento comenzó a estar plagado de incógnitas. España participó en las labores de rescate, una embarcación de Salvamento Marítimo se desplazó de inmediato hasta el lugar de los hechos y varios tripulantes, 14 en total, pudieron ser salvados y llevados hasta el puerto de Cartagena, en Murcia. Lamentablemente, dos de ellos desaparecieron en el mar.

Pero la atención de investigadores y analistas internacionales pronto dejó de centrarse únicamente en cómo se hundió el barco y pasó a fijarse en qué transportaba realmente.

Un cargamento que no convencía

Según un extenso reportaje publicado por CNN en las últimas horas, el cargamento del Ursa Major fue descrito en un principio como simples “tapas de alcantarilla” y material pesado con destino a Vladivostok, en el extremo oriental ruso.

Sin embargo, conforme avanzó la investigación comenzaron a surgir dudas. Y es que, según las fuentes citadas por la cadena estadounidense, investigadores españoles y fuentes cercanas al caso sospechan que parte de la carga podría estar relacionada con componentes de reactores navales rusos y que su destino final no era Rusia, sino Corea del Norte.

De hecho, como explican desde CNN, el propio capitán del barco habría llegado a admitir ante investigadores españoles que la carga estaba vinculada a reactores utilizados en submarinos, aunque aseguró desconocer si existía combustible nuclear en su interior. 

Ahí fue cuando el hundimiento dejó de parecer un simple accidente marítimo. Porque la principal hipótesis que manejan varias investigaciones apunta a que el destino final de la carga no sería realmente Vladivostok, sino el puerto norcoreano de Rason, uno de los enclaves estratégicos del régimen de Kim Jong-un.

Frente a Almería y con EEUU mirando al mar

La historia dio todavía un giro más extraño días después del hundimiento. Sobre la zona comenzaron a sobrevolar aviones estadounidenses WC-135, conocidos popularmente como “nuke sniffers”, aeronaves extremadamente especializadas que Estados Unidos utiliza para detectar partículas radiactivas en la atmósfera.

No son aviones que se puedan ver con asiduidad sobre el mar Mediterráneo ni frente a las costas de España, de ahí que su presencia sirviera para alimentar de inmediato la sospecha de que Washington temía que el Ursa Major pudiera transportar algún tipo de tecnología nuclear sensible.

Aunque no existe ninguna confirmación oficial pública sobre contaminación radiactiva en la zona, la presencia de estos aviones disparó todavía más las incógnitas alrededor del barco hundido frente a la costa almeriense, tal y como recoge CNN.

Explosiones bajo el agua y barcos rusos sobre el pecio

Y mientras EEUU observaba desde el aire, Rusia hacía lo propio desde el mar. Según la investigación citada por CNN, el Ursa Major no parecía condenado a hundirse tras las primeras explosiones. Sin embargo, horas después de que llegaran medios españoles de rescate, comenzaron a registrarse nuevas detonaciones.

Días más tarde apareció además el Yantar, un barco ruso oficialmente científico pero señalado desde hace años por la OTAN como una plataforma de espionaje submarino. El buque permaneció durante varios días sobre el pecio del carguero hundido y, según distintas informaciones, después volvieron a registrarse explosiones bajo el agua.

Todo ello alimentó todavía más la teoría de que Moscú podría haber intentado destruir pruebas sensibles o recuperar material comprometido en el fondo del Mediterráneo.

La hipótesis del sabotaje

A medida que avanzaban las investigaciones apareció además otra posibilidad: que el barco hubiera sido atacado. Según CNN, investigadores españoles habrían estudiado la posibilidad de que el casco presentara un pequeño agujero compatible con explosivos adheridos o incluso con un torpedo supercavitante, un tipo de arma submarina de alta velocidad extremadamente difícil de detectar.

No existe una conclusión oficial pública sobre esta teoría, pero el simple hecho de que se contemple un sabotaje sofisticado en aguas cercanas a la provincia de Almería refleja hasta qué punto el caso ha dejado de parecer un accidente convencional.

Y mientras las preguntas continúan acumulándose, el Ursa Major sigue descansando bajo las aguas del Mediterráneo frente a Almería convertido en uno de los naufragios más misteriosos surgidos alrededor de la guerra de Ucrania.

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