Padres en pie de guerra contra el penoso estado del colegio Solymar
El centro, que lleva décadas sin reformar, presenta deficiencias gravísimas, según el AMPA

Las fotografías del documento muestran baños sin puertas, guitas en las cisternas, persianas destrozadas o una escalera de incendios que es un autént
Las madres y padres que forman parte del AMPA Sol Naciente del colegio Solymar de Matagorda han dicho basta ya, hartos de aguantar el estado lamentable en el que se encuentran las instalaciones del centro educativo que, construido en la década de los 70, no ha experimentado en todo este tiempo una reforma en profundidad.
Los desperfectos son tan numerosos que la asociación ha elaborado un informe, al que incorpora fotografías, para que ninguno de ellos se pase por alto. El dossier no es nuevo: se le presentó a la delegación provincial de Educación el pasado 23 de febrero, pero la indignación sí lo es. Especialmente, porque en la última reunión que mantuvieron la responsable de Educación en Almería, Francisca Fernández, y el alcalde de El Ejido, Francisco Góngora -que llegó a calificar la situación del colegio de “tercermundista”-, la reparación de las múltiples deficiencias, que los padres califican de “gravísimas”, ni siquiera se puso sobre la mesa.
“Estamos hartos de la situación en la que tienen que estudiar nuestros hijos”, clama Victoria Correa, presidenta del AMPA, que explica que el estado de las instalaciones es tan “catastrófico” que se da la paradoja de que las aulas prefabricadas que se colocaron en el centro son las que están mejor conservadas. “Desde hace más de cuarenta años, aquí no se ha hecho una reforma en condiciones, todo han sido parches”, señala.
El documento, al que ha tenido acceso este periódico, relata los desperfectos que hay en los módulos de Educación Infantil y en el centro de Educación Primaria y Secundaria. En los primeros se cita, por ejemplo, que el “limitado” sistema de alcantarillado provoca que, cada vez que llueve, el patio de Infantil se llene de “charcos inmensos”. Además, las rendijas de los sumideros no están fijas y por ellas caben fácilmente los pies o piernas de los niños pequeños, que podrían sufrir lesiones óseas graves si les cayera encima una de esas rendijas.
Lo peor, sin embargo, es la escalera de incendios, que los padres califican como un “auténtico peligro”. A pesar de ser una salida de emergencia, su estado es lamentable, sin puertas anti-pánico y con huecos extraordinariamente grandes entre los escalones, pudiéndose caer por ellas fácilmente los niños más pequeños.
Baños sin puertas
El edificio de Educación Primaria es, sin duda, el que desde el punto de vista estructural se encuentra en peor estado, debido a que no ha tenido ningún tipo de remodelación seria desde que el centro se abrió por primera vez. El AMPA habla de ventanas rotas y persianas completamente destrozadas (muchas de ellas o están atrancadas o directamente no existen, ya que no han sido repuestas), de pizarras desgastadas por el paso del tiempo, mesas y sillas en estado deplorable, material TIC obsoleto y baños en los que no existen puertas.
A ello hay que unirle tuberías e inodoros carcomidos por el óxido, situación que produce fugas y problemas de olores constantes.
El curso pasado se rompió la tubería que se encuentra justo encima de todas las conexiones del colegio, tanto de teléfono como de Internet, pudiendo haber creado un cortocircuito y de ahí un desalojo, justo en la hora en la que se estaba entrando al servicio de comedor. Los baños no han sido cambiados ni renovados desde la apertura del colegio, hace más de cuatro décadas.
El centro necesita además un gimnasio, que no tiene, y remodelar el vallado exterior. “El que tiene corresponde al del campo de fútbol del pueblo”, dicen los padres.
Por su parte, la zona de Secundaria se encuentra totalmente desprotegida ante posibles actos vandálicos. A la vuelta de vacaciones, o de algún puente, las clases del centro han aparecido muchas veces con las puertas bloqueadas con silicona o pegamento industrial.