La mujer rural es más reacia a denunciar los malos tratos y a pedir ayuda
La mujer rural es más reacia a denunciar los malos tratos y a pedir ayuda
Diversas han sido las campañas puestas en marcha en el ámbito rural por la administración y entidades sociales para concienciar a las mujeres de este entorno sobre la importancia de buscar ayuda y denunciar el maltrato. Se trata de unas campañas más que necesarias si se tiene en cuenta que la mitad de las atenciones que realiza el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) relacionadas con violencia de género llegan al centro que esta entidad tiene en la capital almeriense.
Así, si hasta agosto de este año el centro de la capital y los 13 centros provinciales han realizado ya 1.296 atenciones relacionadas con malos tratos, solo el de la capital ha registrado 722 consultas. Se trata de una circunstancia que se repitió el año pasado, en el que se realizaron 2.000 atenciones, 878 de ellas en el centro de la capital.
El miedo a sacar los malos tratos a la luz de muchas mujeres que viven en pueblos pequeños puede estar detrás de unas cifras que demuestran que en el ámbito rural las mujeres encuentran más reparos a la hora de pedir ayuda. De hecho, hace un mes la Confederación de Mujeres del Mundo Rural, Ceres, y el IAM pusieron en marcha una campaña contra el maltrato en este entorno. Ya advirtió, entonces, la coordinadora del IAM, Águeda Cayuela que, la iniciativa pretende llegar a unas mujeres que “viven en pueblos pequeños, donde muchas veces aún muchas tienen vergüenza de decir que son maltratadas y piensan que se trata de problemas que deben arreglarse en el entorno familiar”. Para luchar contra esta situación, la campaña ha repartido dípticos informativos en centros de salud, colegios o centros sociales donde se especifica que el hecho de “que te peguen, o te amenacen con pegarte, que te controlen lo que tienes que opinar, que te insulten, que te nieguen tus derechos de trabajo...” es maltrato.
Todo para que sea dónde sea, no haya ni una sola mujer que no pida ayuda ante estas situaciones. Y es que, según se explica desde el IAM, “el trabajo que se realiza con estas mujeres es importante y surte efecto. Hay que tener en cuenta que el año pasado murieron tres mujeres en Almería, que no habían acudido a pedir ayuda, pero ninguna de las dos mil mujeres que pidieron ayuda murieron, ahora hay que luchar porque no muera ni una sola”.
Pánico
Se indica desde la entidad que las mujeres que llegan por temas de maltrato a los centros de la provincia “lo hacen con un estado de pánico y deterioro psicológico terrible” y allí encuentran “un equipo de un gran nivel de profesionalidad e implicación que les ofrece todo el apoyo psicológico y social que necesitan, ellas y su familia”, incluso, en los casos más graves, pueden pasar a vivir a un centro de acogida, cien mujeres pasaron por uno de ellos el año pasado.
Se trata de unos recursos que, por otra parte, atraen cada año a más mujeres y, aseguran desde el IAM, que no es porque el maltrato aumente, sino porque estas atenciones son cada día más conocidas lo que, unido a las campañas concienciativas, hace que cada vez más mujeres salgan del ocultismo.