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Cerca de 800 familias compran cada mes alimentos básicos en el economato de Níjar

La mayor parte son de origen inmigrante, pero también acuden parados y jubilados españoles

Almería Acoge ofrece también clases de español entre las personas migrantes.

Almería Acoge ofrece también clases de español entre las personas migrantes.

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Desde que hace justo un año, la ONG Almería Acoge abriera un economato social en el paraje Balsa Seca de San Isidro (Níjar), situado justo enfrente del Centro de Día de atención a inmigrantes y al lado de la casa de acogida y albergue para temporeros que también gestiona la organización, miles de personas han pasado por allí para comprar alimentos básicos.


Según sus datos, son entre 700 y 800 familias las que acuden una o dos veces al mes para adquirir, al 75 por ciento del precio del mercado, productos de primera necesidad como agua mineral, leche, zumos, legumbres, pasta, arroz, aceite o galletas.


La puesta en marcha de este economato se creó gracias a una subvención de 11.731 euros concedida el año pasado por la Consejería de Administración Local y Relaciones Institucionales de la Junta de Andalucía. La ONG está pendiente ahora de su renovación porque, de lo contrario, peligraría la pervivencia de este “supermercado” social al que acuden entre 12 y 14 familias cada día.


Dignificar a la gente
La mayor parte de las personas son de origen inmigrante pero también, como explican los dos trabajadores de Almería Acoge que lo atienden, desempleados y jubilados españoles que están pasando por una situación económica complicada.


“Aquí ofrecemos productos de primera necesidad a un precio muy reducido. Hay mucha gente que no puede pagar los precios del mercado, pero que tampoco quiere vivir de la caridad. Para eso estamos nosotros. Tratamos de dignificar la vida de la gente”, explica Antonio Jesús Sánchez, responsable del servicio.


Al principio, cuando se puso en marcha, el economato abría sus puertas a todo el que se pasara por allí pero, con el tiempo, sus responsables se dieron cuenta de que se gestionaba mejor con un servicio de cita previa, que es el que funciona actualmente. Los productos más demandados son la harina, el aceite, la leche, el agua y los zumos para los niños. Los que menos, la pasta y las legumbres. No se venden otros artículos como el cuscús o el arroz africano que los inmigrantes sí pueden encontrar en bazares a precios también muy reducidos.


Clases de español
En el local también hay una parte dedicada al estudio, un aula con varias mesas, una pizarra, unos cuantos libros y un ordenador portátil para los inmigrantes que deseen aprender español. Esta labor la desarrolla Michelle Serrano, una profesora ya jubilada que trabaja como voluntaria para Almería Acoge. Hay días en los que a sus clases asisten más de una quincena de personas, la mayor parte de ellos inmigrantes de origen subsahariano que quieren aprender a defenderse en nuestra lengua.


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