De un chófer de Adra a un escolta de De Gaulle: los héroes almerienses el día en el que París volvió a respirar
Al menos una docena de combatientes de Almería participaron hace 82 años en la histórica liberación de la capital francesa tras casi un lustro bajo el yugo nazi

Desfile de la Segunda División Blindada tras la liberación de París.
El calendario histórico regresa a este mes de agosto para conmemorar uno de los hitos más emotivos de la Segunda Guerra Mundial: el 82º aniversario de la liberación de París, consumada el 25 de agosto de 1944. Aquel día, el mundo contuvo el aliento mientras se rompían las cadenas de la opresión nazi tras más de cuatro años de dolorosa ocupación.
Durante décadas, la narrativa oficial gala atribuyó el triunfo en exclusiva a sus propios ciudadanos, pero tras ese relato late una verdad innegable que vincula de lleno al sur de España. Y es que un grupo de hombres de la provincia de Almería formaba parte de la vanguardia que cambió el destino del continente.
Almerienses en la vanguardia rebelde de 'La Nueve'
La vanguardia aliada que logró abrirse paso entre el fuego enemigo no estaba compuesta por soldados norteamericanos ni por oficiales galos de alta alcurnia, sino por 'La Nueve', la novena compañía de la mítica 2.ª División Blindada del general Leclerc. Esta unidad de élite que luchó en África bajo la bandera de la Francia Libre contaba con más de 160 combatientes, de los cuales el 90% eran aguerridos republicanos españoles exiliados tras la Guerra Civil y que también participaron en el Desembarco de Normandía (6 de junio de 1944).

Integrantes de La Nueve en una fotografía realizada en Reino Unido antes del Desembarco de Normandía.
Lejos de rendirse tras perder su tierra, continuaron su cruzada contra el fascismo en suelo extranjero, convirtiéndose en el corazón humano de unos vehículos blindados que lucían con orgullo nombres como Quijote, Ebro, Madrid, Guadalajara o Brunete, desde que desembarcaron en la costa francesa en su camino, desde tierras británicas, hacia las calles parisinas.
Dentro de este contingente, la provincia de Almería aportó de forma contrastada la valentía de al menos doce de sus hijos. Nombres como José Góngora, Manuel Belmonte, Francisco Casquet, García Espinosa, Gabriel García, Nicolás Gómez, Pedro Martínez, Manuel Salinas, Andrés Sánchez y Ramón Torrente componen una lista de honor que la historia logró rescatar del olvido no hace demasiados años.

Rafael Gómez Nieto, en primera fila, sentado delante del blindado con compañeros de 'La Nueve'.
Curtidos en las penalidades del exilio y en los campos de refugiados, estos combatientes personificaron el coraje almeriense en el asfalto parisino, arriesgando sus vidas en un combate urbano feroz, casa por casa y trinchera por trinchera.
Un chófer abderitano y un escolta de El Alquián
Entre todos ellos, la figura del abderitano -aunque de familia roquetera- Rafael Gómez Nieto brilla con luz propia. Gómez Nieto ejerció como chófer oficial de Amado Granell, el teniente que lideraba la sección y primer oficial aliado en ser recibido por las autoridades civiles en el Ayuntamiento de París.
Al mando de su célebre blindado Guadalajara, el almeriense condujo a sus compañeros a través de las arterias principales de la capital, sobreviviendo a la crudeza de la contienda para convertirse, décadas más tarde, en uno de los últimos testigos directos de aquella gesta antes de fallecer casi centenario en Estrasburgo el 31 de marzo de 2020.

El abderitano Rafael Gómez Nieto durante un homenaje en la Villa de París.
Otro nombre imprescindible en esta crónica de valor es el de Daniel Hernández, un indomable combatiente natural de la barriada de El Alquián. Hernández destacó por ser uno de los primeros soldados aliados en entablar combate directo cuerpo a cuerpo contra las guarniciones nazis apostadas en el núcleo urbano.
Su audacia en el campo de batalla fue tal que, tras consumarse la capitulación alemana, fue seleccionado de manera oficial para integrar la escolta personal que protegió al general Charles de Gaulle durante su histórico desfile triunfal por los Campos Elíseos.
Del asfalto galo al refugio de Hitler
El sacrificio de estos doce almerienses no concluyó en las calles parisinas. Tras asegurar la capital, continuaron su implacable avance por el continente europeo, participando en las sangrientas campañas de Alsacia e incluso en el asalto final al 'Nido de Águilas', el refugio de montaña de Hitler en Berchtesgaden. Sin embargo, la geopolítica de la posguerra y el posterior silencio institucional borraron sus nombres durante más de medio siglo, negándoles en vida el reconocimiento internacional que merecían por haber ayudado a extirpar el totalitarismo de Europa.
Un mapa parisino para la redención
Hoy la historia salda su deuda. En París, espacios como el Jardín de los Combatientes de La Nueve, las placas en el muelle de Henri-IV o los memoriales del puente de Austerlitz recuerdan que los primeros vehículos en pisar la ciudad libertada hablaban español.
A este homenaje se suma el recuerdo perpetuo a figuras como Gómez Nieto, quien tras pasar por la 'Quinta del Biberón' y los campos de confinamiento, acabó recibiendo la Legión de Honor francesa, convirtiéndose en símbolo del triunfo de la dignidad humana sobre la barbarie.

El Jardín de ‘La Nueve’ en París, declarado Lugar de Memoria Democrática.
A ochenta y dos años de aquella gesta, la memoria histórica sitúa a estos combatientes en el lugar que les corresponde, aunque su provincia aún les debe un merecido guiño. Aún así, sus nombres ya no pertenecen a la sombra del olvido, sino al patrimonio de la libertad universal. Recordar hoy su travesía -desde los desiertos de Túnez y las playas de Normandía hasta el corazón de Europa- es un acto de gratitud colectiva para no olvidar que la paz del continente se escribió, en gran medida, con la determinación y la sangre de unos valientes almerienses que jamás renunciaron a la libertad.