La Voz de Almeria

Provincia

"Ir a un incendio cerca de casa ni siquiera me lo imaginaba": el piloto almeriense que voló en Los Gallardos

Juan Manuel Muñoz, vecino de Zurgena, fue uno de los pilotos que intentaron frenar las llamas que arrasaron 7.000 hectáreas

Teniente Juan Manuel Muñoz, piloto de uno de los hidroaviones que estuvieron en el incendio de Los Gallardos.

Teniente Juan Manuel Muñoz, piloto de uno de los hidroaviones que estuvieron en el incendio de Los Gallardos.LA VOZ

Rocío Sánchez
Publicado por

Creado:

Actualizado:

El incendio declarado el pasado 9 de julio en el término municipal de Los Gallardos que arrasó más de 7.000 hectáreas y afectó a varios municipios más como Bédar, Lubrín o Antas, tuvo una dimensión especialmente difícil de olvidar para uno de los pilotos que participó en las labores de extinción desde el aire.

Juan Manuel Muñoz, natural de Zurgena y piloto del Grupo 43 del Ejército del Aire, vivió en primera persona la urgencia y el impacto de volar sobre un entorno bien conocido y que, hasta entonces, había recorrido como vecino.

“Nosotros habríamos la alarma por la mañana allí en Salamanca y la primera noticia que recibimos era que estábamos prealertados para una posible actuación allí en la zona de Almería” recuerda Juan Manuel. “Lo primero que hicimos fue a través de redes sociales y de nuestras fuentes, buscar un poco de información para saber cómo estaba la situación del incendio”.

Volar sobre una zona que reconoce "como casa"

Una prealerta que, a los pocos minutos, se convirtió en una orden oficial de salida hacia la provincia, momento en el que recibieron información más precisa sobre las coordenadas del fuego, los medios que estaban ya trabajando en la zona y los trabajos que realizarían. No se dirigía a un incendio en cualquier punto de España. Esta vez, el destino era un territorio cercano y un paisaje que conocía y que había recorrido en numerosas ocasiones.

“Fue muy impactante porque nunca me había encontrado en una situación de ir a un incendio cerca de casa, vamos, ni siquiera me lo imaginaba” apunta. “Sobre todo cuando llegamos allí, ver aquella zona que al final uno la reconoce como casa, un lugar cercano donde ha hecho rutas en bici, ha salido a correr y verlo cómo se estaba quemando y a la velocidad que lo estaba haciendo fue bastante sorprendente”.

Coordinación y relevos

Durante dos días enteros, el almeriense junto a sus compañeros no pararon de realizar maniobras de extinción, aunque un día antes otro compañero ya había hecho algunas tiradas de agua: “Un hidroavión compañero de Málaga ya había ido a hacer las primeras descargas sobre la zona, aunque fueron pocas porque fue a última hora del día. Nosotros, bajo condiciones nocturnas, no podemos operar” reconoce.

Así, durante los días siguientes, los distintos hidroaviones se fueron relevando para garantizar que el incendio contara en todo momento con medios aéreos. “En total, separados en periodos para que el incendio no estuviese sin ningún hidroavión, trabajó el de Albacete, el de Zaragoza, los dos de Salamanca y el de Málaga”.

Teniente Juan Manuel Muñoz, piloto de uno de los hidroaviones que estuvieron en el incendio de Los Gallardos.

Teniente Juan Manuel Muñoz, piloto de uno de los hidroaviones que estuvieron en el incendio de Los Gallardos.LA VOZ

A pesar de la magnitud del incendio, “lo bueno es que desde el principio la coordinación de los medios aéreos y la gente de las brigadas de tierra fue bastante buena” señala. “Se coordinó bastante bien quién tenía que actuar en cada zona” continúa.

Un fuego de características atípicas

El incendio de Los Gallardos presentaba, además, unas características diferentes a otros fuegos a los que acostumbran a enfrentarse: “Estábamos bastante más habituados a actuar en zonas como León o Galicia, donde hay zonas más de arboleda, pinadas y demás” señala.

En este caso, “era más una especie de monte bajo donde la llama se quedaba ahí como una llama residual y tenía otras características”. Por suerte, “durante el invierno entrenamos para adaptarnos a todas las circunstancias que nos vamos encontrando en los incendios y a los tipos de fuego y avance que nos vamos a enfrentar” explica Juan Manuel.

Durante cada jornada, los hidroaviones pueden llegar a permanecer durante horas trabajando sobre el terreno. “Tenemos como dos periodos de vuelo: un primer periodo que englobaría entre cuatro y cuatro horas y media. Hay que parar a repostar y aprovechamos para hacer una especie de descanso, aunque es mínimo. Y después, comienza el segundo periodo de otras cuatro o cuatro horas y media” detalla el piloto. Asimismo, en cada descarga asegura que “soltamos seis toneladas de agua”.

Una experiencia difícilmente de olvidar para un vecino de Zurgena que esta vez tuvo que contemplar desde el aire cómo ardía un paisaje que conocía de cerca. Dos días de trabajo y decenas de descargas en los que, como él mismo resume, cada una de ella supuso “aportar tu granito de arena” para tratar de frenar las llamas.

tracking