La almeriense que ha abierto camino a las mujeres en el Taekwondo ITF
Ana María Cáceres se convirtió en la primera mujer maestra de Taekwondo ITF en España

Ana María en el europeo de Maribor (Eslovenia).
En un pequeño municipio del Poniente Almeriense como Balanegra hay historias que pueden pasar desapercibidas durante años pese a tener un valor enorme. Historias de personas que, lejos de los focos y del ruido mediático, llevan media vida dedicándose en cuerpo y alma a aquello que aman. La de Ana María Cáceres es una de ellas. Probablemente muchos vecinos la conozcan simplemente como “Ana”, la profesora de taekwondo que durante décadas ha formado a generaciones enteras de jóvenes en la comarca, pero detrás de esa cercanía cotidiana hay una trayectoria absolutamente pionera dentro del deporte español: Ana María Cáceres abrió camino en España convirtiéndose en la primera mujer maestra de Taekwondo ITF del país y hoy sigue siendo una referencia nacional dentro de esta disciplina, tanto en la formación como en el arbitraje internacional.
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Sin embargo, basta con hablar con ella unos minutos para entender que lo suyo nunca ha ido de títulos ni reconocimientos. Habla del taekwondo desde un lugar muchísimo más profundo, como quien habla de una forma de vivir, como quien recuerda algo que le ha acompañado toda la vida y que, con el paso de los años, terminó convirtiéndose casi en una extensión de sí misma: “Me quitas el taekwondo y no sé quién soy”, confiesa.
Su historia comenzó en 1988, cuando apenas era una joven fascinada por el mundo de las artes marciales. Poco después apareció en su camino el maestro José Miguel Martínez Valenzuela, una figura fundamental en el desarrollo del Taekwondo ITF en la provincia de Almería, y ahí empezó todo para ella: “Me enamoré del taekwondo”, recuerda Ana María. Desde entonces, nunca dejó de entrenar, ni siquiera durante momentos tan personales como su embarazo. Ella misma recuerda entre risas cómo seguía practicando con siete meses mientras quienes la rodeaban la observaban sorprendidos. “Me veían dar patadas y decían: ‘Madre mía, esa niña va a salir…’”, cuenta.
Lo que empezó siendo una pasión juvenil acabó transformándose en el proyecto de toda una vida. En 1999 se trasladó a vivir a Balanegra y comenzó a impartir clases en unos bajos cedidos por el Ayuntamiento. Lo que seguramente nadie imaginaba entonces era que, con el paso de los años, por aquellas clases acabaría pasando “media Balanegra”, como ella misma dice orgullosa. Padres, hijos e incluso generaciones enteras de familias han crecido vinculadas al taekwondo gracias a su trabajo y dedicación.
Un deporte lleno de valores
Y es precisamente ahí donde más emociona escucharla. Porque Ana María no habla del taekwondo únicamente como un deporte de disciplina y esfuerzo físico, habla de educación, de compañerismo, de valores y de vínculos humanos. De alumnos que llegan siendo niños y terminan convirtiéndose en parte de su vida, de amistades construidas durante décadas y de esa sensación de pertenencia que todavía siente cada vez que entra al club: “Muchas veces pienso en retirarme, pero subo las escaleras, entro, veo cómo te sonríe la gente, la ilusión que tienen… y eso no tiene precio”, cuenta.
Curiosamente, pese a haberse convertido en una figura respetadísima dentro del Taekwondo ITF español, ella misma reconoce con absoluta humildad que nunca fue una gran competidora. Ese no era su punto fuerte y lo sabía, pero en lugar de frustrarse o abandonar, encontró otra manera de seguir creciendo dentro del deporte: el arbitraje. Y aquella decisión terminó abriéndole otra puerta enorme.
Gracias a ello comenzó a recorrer España y posteriormente Europa participando en competiciones internacionales. Barcelona, Galicia, campeonatos europeos, mundiales… Desde 2005 lleva enlazando grandes citas internacionales de forma ininterrumpida hasta convertirse en referencia dentro del arbitraje. Actualmente dirige junto a otros compañeros el área arbitral del taekwondo ITF en España, formando nuevos árbitros por todo el país y ayudando a seguir haciendo crecer este deporte.
Ana María también repasa el papel de las mujeres dentro del deporte, y reconoce que todavía sigue siendo complicado alcanzar ciertos niveles de responsabilidad internacional siendo mujer, especialmente por todo lo que supone dejar atrás durante días a la familia y la vida cotidiana para acudir a campeonatos y concentraciones: “Es mucho más difícil”, admite. Por eso sabe perfectamente lo importante que resulta abrir camino para las nuevas generaciones.
Y lo ha hecho. Porque hoy muchas niñas y jóvenes se acercan a ella diciéndole algo que probablemente resume mejor que nada todo lo conseguido durante estos años: “Yo quiero ser como tú”.
Quizá ahí esté el verdadero valor de Ana María Cáceres. No únicamente en haber sido la primera mujer maestra de Taekwondo ITF de España, ni en sus viajes internacionales. Sino en haber conseguido que un deporte se convierta, para muchísima gente, en una segunda casa. En haber enseñado durante décadas mucho más que patadas o técnicas de combate, y en demostrar, desde un rincón del Poniente Almeriense, que la pasión auténtica sigue teniendo una fuerza capaz de cambiar vidas.