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Las praderas de posidonia, el gran 'pulmón' bajo el mar del Cabo de Gata, en peligro

Estudios determinan que están en regresión en todo el Mediterráneo y diferentes entidades ya trabajan en una estrategia que ayude a su conservación

Praderas de Posidonia.

Praderas de Posidonia.Europa Press

Francisco Luque Ramírez
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La posidonia oceánica no es un alga, es una planta marina endémica del Mar Mediterráneo que forma bosques submarinos, produce oxígeno y captura gran cantidad de dióxido de carbono (CO2), actuando como 'pulmón' ecológico e indicador biológico de la calidad del agua. Es por ello que su protección es fundamental para la salud de su ecosistema. Y ahora más que nunca, puesto que diferentes estudios alertan de que se encuentra en regresión y su superficie ha disminuido considerablemente en los últimos 50 años, hasta un 30% en el Mediterráneo occidental.

La gran joya marina de Almería

Las praderas de esta fanerógama marina en Almería son de las mejores conservadas de toda España, con unas 16.000 hectáreas vitales para la biodiversidad marina y la protección del litoral. Destacan, sobre todo, en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar (donde está el 95% de la posidonia almeriense) y en Punta Entinas-Sabinar, con 2.275 hectáreas de alta calidad en las costas de los municipios de El Ejido y Roquetas de Mar, donde destaca también el arrecife-barrera de la Playa de Las Palmerillas, con más de 108 hectáreas. 

Dichas praderas estabilizan el fondo marino, manteniendo el agua cristalina y combatiendo la erosión de las playas con la acumulación de sus hojas secas (conocidas como arribazones). Dan 'vida' a un ecosistema protegido como el de Cabo de Gata que alberga más de 1.200 especies de peces, esponjas y moluscos, siendo un refugio y zona de cría esencial. Un más que conocido paraíso bajo el agua que ha convertido la provincia de Almería en un referente del buceo y del submarinismo sostenible.

Causas de la regresión

La regresión global de estas plantas, esenciales para la salud de los océanos y protectoras de las costas, se debe principalmente a la actividad humana y a las condiciones climatológicas. Entre las causas más concretas de esta disminución hay cinco factores de presión: fondeo de embarcaciones (cada vez más con la aparición de las famosas 'narcolanchas' en Níjar), contaminación, infraestructuras costeras, pesca de arrastre y cambio climático.  

El arrastre de anclas destruye mecánicamente los rizomas y las hojas de las plantas. Y el arrastre (pesca), aunque está prohibido sobre estas praderas, su práctica ilegal sigue causando daños severos. A ello se suma también que la construcción de puertos y diques altera las corrientes y sedimentos, sepultando o erosionando estas praderas.

Narcolanchas refugiadas del temporal en la playa de Los Genoveses, en Cabo de Gata (Níjar).

Narcolanchas refugiadas del temporal en la playa de Los Genoveses, en Cabo de Gata (Níjar).Europa Press

Por otro lado, el exceso de nutrientes (procedentes de agricultura o vertidos) enturbia el agua, impidiendo que la luz llegue a estas plantas marinas para realizar la fotosíntesis. Y cómo no, el cambio climático es uno de los factores determinantes en la regresión de estas praderas. El aumento de la temperatura del agua afecta la supervivencia de especies sensibles como la Posidonia. Tampoco hay que olvidar el problema de las especies invasoras: algas como Caulerpa cylindracea u otras especies sustituyen a la posidonia.

Graves consecuencias si se pierden las praderas

La protección de esta especie es fundamental para el litoral almeriense, insistiendo en el obligatorio cumplimiento de normativas de fondeo en lugares como el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar y en la mejora de la calidad del agua para frenar su desaparición.

Imagen de archivo de praderas de posidonia oceánica.

Imagen de archivo de praderas de posidonia oceánica.Europa Press

Su pérdida sería catastrófica para la biodiversidad. Y es que al ser un hábitat de refugio y reproducción, su desaparición afecta a multitud de especies marinas. Además, al perderse la pradera, la arena llega más fácilmente a la orilla, provocando la pérdida de playas.

Cabe destacar que la posidonia crece muy lentamente (entre 4 y 6 centímetros al año), lo que dificulta claramente su recuperación. De hecho, la regresión se considera acelerada en zonas de Baleares, donde se ha reducido hasta un 40%, mientras que en el resto de focos del Mediterráneo, como el litoral almeriense, se estima que la pérdida estaría entre el 30% y el 35%.

Trazar una estrategia conjunta para su conservación

Conscientes de la situación que están sufriendo estas praderas marinas que son refugio de especies, grandes aliadas de la salud de los mares y mitigadoras de los efectos del cambio climático, en Almería se está trabajando por parte de diferentes entidades para trazar una estrategia efectiva conjunta que ayude a la conservación de la posidonia.

Con el objetivo de elaborar un documento que busque soluciones a este problema, informan desde la Asociación Amigos del Parque, el pasado mes de octubre ya se celebró en el Aula de Unicaja (Paseo de Almería) una reunión en la que participó esta plataforma ecologista junto a representantes de Medio Ambiente, investigadores y un club de buceo.

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