Bordar la calma desde Garrucha: "Jamás imaginé que acabaría colaborando con marcas nacionales"
La artista almeriense reconoce que este proyecto artesanal nació hace un año como un diario visual. La referencia de su trabajo está clara: Cabo de Gata y las calas de la provincia

Esther Sáez Clemente, la joven de 28 años que está detrás del proyecto Entre hilos y olas
El bordado, una técnica tradicional ligada durante generaciones a los hogares, vive hoy una nueva etapa de renovación gracias a jóvenes creadoras que apuestan por la artesanía como forma de expresión y pausa frente a la inmediatez digital. Una de ellas es Esther, traductora y bordadora de 28 años, natural de Garrucha, que está detrás del proyecto Entre hilos y olas, un perfil que ha logrado crear una comunidad fiel en torno al bordado contemporáneo y la inspiración mediterránea.

Uno de los bordados de Esther Sáez en el que se ilustra a Juan y Medio
De una afición a un proyecto creativo
Esther comenzó a bordar en 2020, durante los meses de confinamiento. “Siempre había querido aprender, y aquel momento me permitió dedicarle tiempo”, explica. Aunque de pequeña ya había tenido contacto con el punto de cruz gracias a su madre y su abuela, decidió explorar otras técnicas. Lo que empezó como una afición se convirtió pronto en una herramienta para gestionar el estrés y desconectar del día a día. “Cuando estás bordando te concentras tanto que las horas pasan sin darte cuenta, sin mirar el móvil”.
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El nacimiento de Entre hilos y olas
El proyecto nació inicialmente como un diario visual. “Subía los bordados simplemente porque me apetecía compartirlos”, recuerda. No fue hasta enero de 2023 cuando se animó a mostrar su trabajo en Instagram de forma más constante y la respuesta empezó a crecer. “Jamás imaginé que acabaría colaborando con marcas nacionales o haciendo lo que hago hoy”.

Uno de los bordados de Esther Sáez
Almería como fuente de inspiración
El nombre del perfil no es casual. “Quería que tuviera un guiño a Garrucha y al mar”, señala. Para ella, tanto la playa como el bordado transmiten calma y pausa, dos sensaciones muy presentes en sus piezas.
Esa conexión con el entorno se refleja también en su inspiración diaria. “Si tengo que bordar algo relacionado con el mar, la referencia está clara: Cabo de Gata y las calas de la provincia”. Esther intenta que cada bordado sea único, al igual que los paisajes almerienses. “La magia de Almería es que siempre encuentras un rincón especial, y eso intento trasladarlo a cada pieza”.
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Apostar por la artesanía en la era digital
En un contexto cada vez más marcado por la digitalización y el uso de la inteligencia artificial, Esther decidió apostar por un camino completamente artesanal. “Todo el proceso pasa por mis manos, desde el boceto hasta la aguja”, afirma. Aunque reconoce que la tecnología puede generar patrones, tiene claro que “la inteligencia artificial jamás hará el bordado en sí, y eso es precisamente lo que más me gusta”.
Instagram se ha convertido en el principal escaparate del proyecto y en una herramienta clave para su crecimiento. “Empecé sin expectativas y ahora somos más de 4.000 personas”, cuenta. El crecimiento, asegura, ha sido orgánico: “Son las propias personas las que comparten y recomiendan lo que hago”. Además, la red le ha permitido conectar con otros artistas y proyectos creativos.

Uno de los bordados de Esther Sáez
Mostrar el proceso para valorar el trabajo artesanal
Uno de los aspectos más valorados de su perfil es que no solo muestra el resultado final, sino también el proceso. “Creo que es importante enseñar lo que hay detrás para que se valore el trabajo y el tiempo que requiere la artesanía”, explica. “Nos hemos acostumbrado a que todo sea rápido y barato, pero un bordado lleva horas”.
Del boceto a la tela
Su proceso creativo comienza siempre con una idea que anota en papel. Después realiza un boceto digital, selecciona los colores y crea un segundo diseño antes de pasarlo a la tela. “Y aun así, durante el proceso siempre hay cambios y visitas a la mercería”, añade.
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A través de Entre hilos y olas, Esther busca transmitir calma, paciencia y respeto por los tiempos. “Cada bordado debe ser único y especial, las prisas no son buenas”. Además, apuesta por temáticas que ponen en valor la identidad andaluza y la cultura local.
Apoyo local y mirada al futuro
La relación con la comunidad que se ha creado en torno al proyecto es cercana y positiva. Desde Almería ha participado en iniciativas como talleres y eventos de artesanía, y le gustaría ampliar su implicación en la provincia. De cara al futuro, su objetivo es claro: seguir aprendiendo, experimentar nuevas técnicas y consolidar Entre hilos y olas como un proyecto creativo a largo plazo.