8M| "Las mujeres podemos llegar donde queramos, a veces el límite nos lo ponemos nosotras mismas"
Ha pasado de ser traductora jurada a convertirse en una de las voces más visibles de Vera

Carolina Pérez Gallardo durante un acto en Vera.
No planeó ser política pero su mente analítica y su arraigo a Vera la llevaron de las listas electorales a la primera tenencia de alcaldía del Ayuntamiento. Carolina Pérez Gallardo ha pasado de ejercer como traductora e intérprete jurada a convertirse en una de las voces más visibles del equipo de gobierno municipal.
Acostumbrada a desgranar la precisión del lenguaje, hoy aplica ese rigor analítico a la gestión del municipio, demostrando que la política local – al igual que una buena traducción – requiere de contenido, sentido y una fidelidad absoluta al mensaje original: el compromiso con sus vecinos.
¿Cómo fue el salto de la traducción a la política?
Ni me lo creía, la verdad. Trabajaba como autónoma en traducción jurada tras volver de Granada, donde estuve casi 12 años. En 2019 me plantearon entrar en las listas del Partido Popular y mi primera reacción fue decir que no. Pero lo estuve meditando y me ilusionó el proyecto de José Carmelo y al final accedí. Entré casi en la cola de la lista pero llegué a entrar como concejal ese año.
¿Hubo algún punto de inflexión para aceptar el cargo?
El motivo principal fue mi sentimiento tan fuerte hacia mi municipio y su gente. Entendí que era una buena forma de poder ayudar a que prosperara Vera y a aportar mi granito de arena.
¿Le sirve su profesión de traductora en su labor política?
Yo creo que sí, la mente de un traductor es analítica. Me ayuda a organizar las ideas que queremos transmitir como portavoz, y al traducir textos legales, económicos o de cualquier tipo, me permite familiarizarme con casi cualquier temática y llegar hasta el fondo de muchas cuestiones.
¿Cree que su madre o abuela habrían podido ocupar su puesto?
Creo que ni se lo hubieran planteado directamente. No pienso que fuera una limitación por ser mujer. A veces las propias mujeres nos ponemos limitaciones al pensar que tenemos otras obligaciones antes que nuestra ambición, pero no porque no lo hubieran permitido. A mi madre sí que le gusta estar al tanto de todo, pero yo creo que entrar dentro de una lista no se lo hubiera planteado. Aunque había mujeres que sí participaron en la política.
¿Siente que por ser mujer debe demostrar más o ser más exigente?
No creo que ser mujer sea una limitación ni que tengas que demostrar más, eso depende de cada persona. Yo soy exigente conmigo misma, me gusta hacer las cosas bien. Pero ciertamente nada más hay que echar un pequeño vistazo alrededor y ver que son pocas las mujeres que quizás llegan a esa cúspide.
Aunque es cierto que el equipo en Vera es paritario.
Sí, Alfonso en su momento así lo quiso. El equipo está equilibrado entre chicos y chicas. Es un grupo muy completo, igualitario y trabajador.
¿A qué retos se enfrenta como teniente de alcalde y portavoz?
Más que retos, siempre hay que cuestiones a las que hacer frente. Como portavoz soy, en cierta medida, cara visible y te hace tener esa responsabilidad. También la exposición que tenemos todos los cargos municipales: hay veces que la gente tiene razón y otras en la quizá el punto de vista que nosotros tenemos es diferente. También ese nerviosismo siempre que hay que enfrentarse al hablar en público y que siempre se tiene. Quizás haya sido un punto que me ha hecho ir superando esa posible barrera o ese “miedo” al público, por así decirlo.
Usted es muy cercana con los vecinos.
Bueno, yo creo que es lo fundamental, porque nosotros estamos donde estamos porque nos han elegido. Somos la voz y las manos de las personas que viven en nuestro municipio. Si alguna vez pierdo esa esencia me replantearía muchas cosas. Y otra cosa es que, cuando doy mi palabra, será así. La palabra dada es importantísima y se debe cumplir.
En Vera hay tradiciones religiosas en las que cada vez las mujeres son más importantes.
Precisamente, en la Hermandad de las Angustias, de la que soy hermana desde pequeña, las mujeres siempre han estado muy presentes en la vida social y religiosa del municipio. Aunque es cierto que ahora quizá somos más visibles o podríamos decir que tenemos más relevancia en determinados entornos.
También, las mujeres tiene un papel muy importante en el comercio veratense.
Yo creo que tanto mujeres como hombres ven en Vera un centro neurálgico de toda la comarca que va avanzando hacia el futuro, se renueva y al mismo tiempo conserva sus tradiciones.
Porque la ciudad está creciendo mucho.
Sí, crecemos a una media de casi mil habitantes en los últimos tiempos por año y quizás mujeres que deciden venirse solas o con su familiar se deciden trasladar aquí. Ahora, con el teletrabajo y las nuevas fórmulas laborales se facilita esa comodidad y servicios que las familias buscan.
¿Qué cambio considera necesario para que la política sea más igualitaria?
Las mujeres tenemos la misma, si no más, capacidad incluso en algunos ámbitos que los hombres. Podemos llegar donde queramos, pero a veces el límite nos lo ponemos nosotras mismas. Si eres madre, puede que te sientas “mal” por no poder atender al 100% a tu hijo, y eso te hace quedarte en la retaguardia. Quizás seamos nosotras mismas en muchos casos las que nos ponemos ese techo.
¿Cómo le gustaría que le recordaran los veratenses?
Por la cercanía, por ser la hija de Pepa Gallardo y Antonio Pérez – el de los cuadros –. Simplemente eso, que he ayudado a hacer cosas positivas en nuestro municipio sin que pierda su esencia y sin dejar de ser quienes somos. Yo creo que eso es fundamental: no perder nuestra identidad y no mirar a nadie por encima del hombro. Somos uno más y así es como nos consideramos y como nos tienen que ver.