El aumento de patrullas mejora la sensación de seguridad en el campo
El aumento de patrullas mejora la sensación de seguridad en el campo
La delincuencia aún no está bajo control, pero los agricultores reconocen que la sensación de inseguridad extrema que llegaron a percibir hace un par de meses ha desaparecido. Hay menos robos en explotaciones pero, sobre todo, muchos de los que se han producido han acabado con detenciones de los responsables o con una investigación que atosiga a los ladrones.
Hace unas fechas, en una reunión con el subdelegado del Gobierno en Almería, Andrés García Lorca, los representantes de las organizaciones agrarias coincidían en ese diagnóstico, que llega pasado mes y medio desde que se pusiera en marcha el plan de vigilancia especial para las zonas rurales. A primeros de abril llegaban otros cuarenta agentes de la Guardia Civil y eso, sin duda, se está notando en el campo.
Controlar el campo
Tanto Francisco Vargas, presidente de Asaja, como Andrés Góngora, secretario provincial de Coag, coinciden en que el control absoluto de la situación es muy complicado “porque el campo es muy grande, hay cientos de caminos y de accesos y es complicado poder vigilar al cien por cien todo lo que pasa”.
Dicho esto, hay coincidencia también en que la presencia policial es ahora mucho más evidente que hace dos meses, las patrullas se hacen visibles por casi todas partes “y eso supone un efecto disuasorio importante para que los ladrones se lo piensen antes de robar en los invernaderos”, señala Francisco Vargas.
Los representantes agrarios afirman, medio en serio medio en broma, que ese incremento de la presencia policial “genera ya hasta una cierta molestia entre los propios agricultores porque ahora se controla más todo, incluyendo la presencia de los propios agricultores”. Hasta se atreven a decir que ha habido un aumento de las multas a los agricultores por irregularidades en cuestiones como el transporte.
Contra los receptores
Menos ganas de bromas provoca al secretario provincial de Coag la ya conocida demanda de esta organización agraria que reitera que para parar definitivamente la sangría de los robos en las explotaciones agrarias “el mejor camino, el más eficaz, sería vigilar, descubrir y sancionar con dureza a quienes compran las mercancías robadas, ya sean frutas y hortalizas o maquinaria”.
Andrés Góngora afirma que se trata de un auténtico mercado negro con el que ganan los que roban, pero ganan aún más los que se dedican a vender las mercancías robadas. Es cierto que han descendido los robos en el campo, “pero no se terminarán hasta que se termine con ese mercado negro que prolifera”.
Quien también se muestra satisfecho de los resultados obtenidos con el plan especial de vigilancia de las zonas rurales es el subdelegado del Gobierno, que afirma que han sido las propias organizaciones agrarias las que le han transmitido su satisfacción por la mejora de la seguridad en el campo.
García Lorca considera que el plan puesto en marcha ha dado los resultados esperado y reitera su petición de que se denuncie toda situación irregular.