Un estudio relaciona la actividad sexual con la enfermedad de Menière
Un estudio relaciona la actividad sexual con la enfermedad de Menière
La enfermedad de Menière es una patología que afecta al oído interno de forma crónica y progresiva y que se acompaña además de una pérdida de audición ligada a una sensación de presión, ruidos, vértigos y giros constantes. En la mayoría de los casos, esta enfermedad suele diagnosticarse a una edad comprendida entre los 40 y 50 años, y por regla general también tiende a darse más en las mujeres -que suponen el 60% de los casos-, que en los hombres. Sin embargo, parece ser que es precisamente al género masculino al que más problemas de tipo sexual acarrea esta dolencia. O al menos, así lo desprenden los primeros datos del estudio piloto que el Hospital de Poniente está desarrollando desde el pasado año bajo el nombre ‘La función sexual en la enfermedad de Menière’.
Se trata de un trabajo que iniciaba el enfermero y sexólogo de la Unidad de Otorrinolaringología del Hospital, Cristóbal Zapata, junto al facultativo especialista del área, José Antonio López Escámez, tras presentarlo en las III Jornadas Poniente Investiga en diciembre del año 2009. Y todo con un objetivo muy claro, “determinar si existe alguna alteración en la función sexual sobre todo por la gran carga emocional y de ansiedad que a menudo viene ligada a esta enfermedad”, subraya Zapata.
Primeras conclusiones
Y en este sentido, aunque eso sí, salvaguardando “que aún es pronto para extraer las conclusiones finales del estudio”, el enfermero responsable del proyecto deja claro que sí que han apreciado ya “que los hombres que padecen la enfermedad de Menière definitiva duplican la media nacional en lo que respecta a la disfunción eréctil”. Esto quiere decir, prosigue en su exposición, que esa media nacional que sitúa la disfunción eréctil en un 23% en hombres de entre 45 y 55 años, alcanza en aquellos que sufren esta patología el porcentaje de un 50, aunque también es cierto, apunta Zapata, “que aún no hemos relacionado esta alteración con los factores cardiovasculares, por ejemplo”.
En el caso de la mujer, este trabajo de investigación también advierte la presencia de cierta insatisfacción sexual unida a “la depresión y ansiedad” que muchas de las pacientes presentan, por lo que la hipótesis con la que partieron parece estar más cerca de alcanzarse, pero no será hasta el año que viene cuando se conozcan los resultados definitivos.
El proceso a seguir ha venido marcado por dos cuestionarios validados a nivel internacional que estudian la salud del paciente en general y la influencia de los síntomas de la dolencia en su sexualidad. Además, la Unidad de Otorrinolaringología del Hospital de Santiago de Compostela iniciará un estudio similar este mes por lo que tras su finalización se podrán contrastar ambos resultados.