“Ojalá hubiésemos tenido esto de pequeños”: la nueva marca de juguetes que cumple los sueños de grandes y pequeños
Artabán nace como la culminación de un recorrido empresarial iniciado hace diez años en la customización de figuras

Elnivel de detalle y cuidado de las figuras de Artaban es máximo.
Artabán es el último paso de un proyecto empresarial que comenzó hace una década de la mano de Juan Carlos Ramos Picchi con la customización de figuras y que ha ido evolucionando hacia distintas líneas como los calcetines de Pepe Pinreles o los álbumes coleccionables de Holy Cards.
Ahora, esa trayectoria ha desembocado en el desarrollo de una marca propia de juguetes centrada en las tradiciones populares —ahora la Semana Santa pero en un futuro se esperan otras fiestas—, con producción nacional y diseño industrial propio. Aprovechamos estas fechas para charlar con Juan Carlos sobre cómo ha sido todo este viaje y lo que está por venir.
¿Para quien no conozca qué es Artabán, cómo lo explicarías?
Artabán es un proyecto con el que se cierra un círculo que iniciamos en la empresa hace 10 años. Nuestra empresa original se llama Caiclick porque empezamos customizando lo que eran antiguos muñequitos de Playmobil con los tipos del carnaval de Cádiz.
Desde ahí, con los primeros beneficios, se creó la marca de calcetines customizados Pepe Pinreles. Seguimos creciendo con la marca de calcetines y pasamos al proyecto de las Holy Cards, que son los álbumes de estampitas de la Semana Santa.
Sabíamos que ese proyecto inicial de customización, cuando tuviéramos capacidad económica y de diseño e industrial, queríamos evolucionarlo para realizar una colección propia con esas mismas temáticas. Así nace la idea de crear una marca de juguetes dedicada a las fiestas y tradiciones de nuestra tierra.
¿Cuánto tiempo lleváis con el proyecto?
Con el proyecto llevamos un par de años. Un equipo de cinco personas ha estado dos años dedicado exclusivamente al diseño, prototipos, desarrollo y pruebas. Todo el proceso industrial lo hemos ido testando con impresión 3D hasta dar con la manera de hacerlo.

Toda la producción es nacional. Después de ese desarrollo, lo lanzamos en noviembre para la campaña de Navidad. Hemos arrancado con tienda propia en Sevilla, venta online y ahora estamos entrando en grandes superficies como El Corte Inglés.
¿Por qué el nombre de Artaban?
Es un guiño al cuarto Rey Mago. Nosotros siempre hemos dicho que nuestra empresa se basa en la ilusión.
La historia del cuarto Rey Mago, que era el más bondadoso pero no llegó a ver al Niño Jesús porque se paró a ayudar a la gente, encaja mucho con nuestra filosofía. Cogimos ese nombre y desarrollamos la idea alrededor de eso.
¿Cómo es el proceso de creación desde cero hasta que el producto llega a tienda?
No es nada fácil. Diseñar en 3D e imprimir es rápido, pero esto es producción industrial. Todas las piezas son originales: enganches, uniones, articulaciones… todo se ha diseñado desde cero.

Se trabaja con moldes de acero y cada molde supone una inversión muy grande. Para grandes marcas es rentable porque producen millones, pero aquí hablamos de temáticas que nunca se habían hecho, como nazarenos o costaleros. Es un proyecto a largo plazo con una inversión muy fuerte.
Hemos empezado con una base genérica: una borriquita, un paso de crucificado, nazarenos… y poco a poco iremos ampliando con más escenas o incluso acuerdos con hermandades.
Ahora mismo, entonces, es todo genérico
Sí, ahora mismo es genérico. Puede servir para cualquier provincia. Los niños juegan, y luego muchos personalizan, recortan escudos, los adaptan… Nosotros creamos la base.
¿Qué sentís al ver a los niños jugar con algo que vosotros no tuvisteis?
Es lo que más nos dicen: “ojalá hubiéramos tenido esto de pequeños”. Todos hemos jugado a imaginar nuestra Semana Santa con lo que teníamos.
Ahora creo que hemos cumplido el sueño de muchos mayores y también ayudamos a que los pequeños, que están más digitalizados, jueguen y compartan ese tiempo con amigos o con sus padres.

¿Y tú personalmente qué sientes?
Muchísima alegría y orgullo. Hace 10 años esto era un anhelo. No teníamos ni el presupuesto ni el equipo. Hemos esperado el momento idóneo y ahora ha llegado.La ilusión y el riesgo los ponemos nosotros. Ahora toca jugar, divertirse y seguir.
¿Qué dicen los coleccionistas y el público adulto?
Es lo que soñaban. El primer día vino gente desde Málaga o Ciudad Real y se llevó cofradías completas.
Al ser coleccionables, también se están integrando en regalos: una figura en casa de un abuelo, otra en casa de otro… y al final construyen su propia cofradía.
Nos mandan fotos de vitrinas, escaparates y eso nos da mucho ánimo porque vemos que está funcionando y que gusta.
¿Cómo ves Artabán en el futuro?
Es mucho tiempo. Yo soy de ir día a día. El proyecto lleva tres meses en la calle, aunque dos años de preparación.
Me gustaría seguir creando referencias, como hicimos con los calcetines, y llevarlo a otras fiestas: carnaval, toros, etc. Que los niños tengan una manera de imaginarse lo que quieren ser.
Ojalá crezca y se convierta en una marca de referencia.
