La familia de Adriana exige retirar la placa en honor al hombre que la asesinó en Almería hace un siglo
El crimen, que tuvo lugar en 1926, fue reconocido el pasado 25N como asesinato machista. Su homenaje, sin embargo, continúa intacto

La placa, colgada en la fachada de la casa en la que vivió el susodicho tras salir de la cárcel.
Hace justo un siglo, en el verano de 1926, la música se detuvo en la terraza del antiguo Casino de Almería. Dos disparos a quemarropa le arrebataron la vida a Adriana García Pérez, una joven almeriense de apenas 18 años que había acudido a aquella fiesta acompañada por su familia y sus amigas. Tras el tiroteo, que hirió también al padre de la joven, estaba la expareja de la chica, quien, incapaz de aceptar la ruptura, decidió convertir la velada festiva en una ejecución pública frente a decenas de testigos.
Durante décadas, aquel episodio quedó atrapado bajo el eufemismo de los viejos titulares, reducido a un supuesto "arrebato pasional". No fue hasta el pasado 25 de noviembre, coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, cuando la Junta de Andalucía reconoció oficinalmente el caso como lo que siempre fue: violencia de género.

Recorte de un periódico de la época que informó del suceso, llamándolo "crimen pasional".
Ese reconocimiento institucional, tanto tiempo después, ha empujado a sus descendientes a dar hoy un paso más. La familia reclama la retirada de la placa dedicada al asesino, Emigdio Nieto y Gómez de Salazar, instalada en una calle de Lanjarón, el municipio granadino donde se instaló tras abandonar la cárcel y donde ejerció como médico durante buena parte de su vida.
La solicitud, remitida oficialmente al Ayuntamiento y firmada por Adriana Amate García, sobrina de la víctima, denuncia el dolor que sigue provocando ver homenajeado en un espacio público a quien mató a tiros a una joven de 18 años: "Resulta inadmisible para mi familia y para la sociedad civil en general", destaca Amate, quien añade que, según el monumento, "toda la Alpujarra ve que era un señor ejemplar".
Una placa por ser "vecino ejemplar"
La placa, situada en la Avenida de la Alpujarra de Lanjarón y colgada en la fachada de la vivienda del conocido médico, dice así:
Aquí vivió el Dr. Dn. Emigdio Nieto y Gómez de Salazar.
Médico y vecino ejemplar.
Amor y honor de la Alpujarra.
Precisamente en esas dos últimas sentencias reside la indignación de la familia: "No niego que fuera un buen médico, pero ¿vecino ejemplar? Es autor de un asesinato machista", denuncia la sobrina de la víctima. Con ese mismo enfado lo plasma en el escrito enviado al consistorio, al que ha tenido acceso este diario: "
"El mantenimiento de dicha placa supone una exaltación incompatible con los valores constitucionales de igualdad y dignidad de las víctimas", sostiene la familia en el escrito remitido al Ayuntamiento.
Cabe mencionar que LA VOZ contactó con el equipo de gobierno de Lanjarón para preguntar por el homenaje dedicado a Nieto. La respuesta obtenida por este periódico fue que no tenían constancia de la existencia de ninguna inscripción conmemorativa, pese a que el presente diario le facilitó su ubicación exacta, situada en una de las principales avenidas del municipio.

Detalle de la placa, homenaje a Emigdio Nieto.
La base legal
Más allá de lo sentimental, la denuncia sostiene que la permanencia de la placa vulnera tanto la legislación sobre violencia machista como las leyes estatal y andaluza de memoria democrática. El escrito cita expresamente las siguientes normativas:
- Ley Orgánica 1/2004 de Violencia de Género, que establece como principio la sensibilización social y la erradicación de esta violencia.
- Ley 20/2022 de Memoria Democrática, que obliga a las administraciones a retirar placas, menciones o elementos situados en espacios públicos que supongan exaltación personal o colectiva contraria a los valores democráticos.
- Ley andaluza 2/2017 de Memoria Histórica y Democrática, que establece igualmente la retirada de símbolos o elementos contrarios a la memoria democrática y a los valores constitucionales.
Según la familia, mantener un reconocimiento público al asesino supone una forma de exaltación incompatible con los derechos humanos y con el deber institucional de proteger la dignidad de las víctimas. "La permanencia del monumento no solo resulta jurídicamente improcedente, sino también socialmente inadmisible", sentencia.
Una herida abierta
Más allá de la dimensión jurídica, la familia incide en la huella emocional que el crimen dejó en varias generaciones. Emigdio Nieto apenas cumplió cuatro años de cárcel. Con la llegada de la Segunda República, llegó también la amnistía: las penas de cientos de presos fueron indultadas o conmutadas (como fue el caso del susodicho). Tras su puesta en libertad, terminó los estudios de Medicina y acabó ejerciendo en Lanjarón, un pueblo al que se dedicó hasta el fin de sus días.

Recorte de la Gaceta de Madrid, en la que se anuncia la conmuta de penas de Emigdio Nieto.
Y ante esto, la familia García Pérez nunca volvió a ser la misma: una madre consumida por la enfermedad tras perder a su hija, hermanos destrozados y décadas de silencio alrededor de una tragedia que apenas se pronunciaba en voz alta. "Yo me crie con mi abuela, la madre de mi tía Adriana. Que la tristeza la consumía era algo que siempre pude ver, aunque nadie me contaba por qué", confiesa Amate.
Ese silencio, heredado de padres a hijos, empezó a romperse recientemente, cuando los descendientes comenzaron a reconstruir la historia familiar y a reclamar justicia: "Yo me llamo Adriana en recuerdo de mi tía asesinada. He convivido toda mi vida con el peso de aquella historia, aunque apenas me hablaban de ella. Me llegaron a prohibir que me acercara al antiguo casino. Yo tenía el miedo metido en el cuerpo", recuerda.
La muerte de Adriana no solo marcó a la familia: Almería estaba conmocionada. Se trató de uno de los primeros asesinatos machistas documentados en España, con gran repercusión social debido a la brutalidad del crimen y a la notoriedad de la familia -el padre de la chica era concejal del Ayuntamiento de Almería-.

Recorte de un periódico en el que se narra parte del sepelio.
Lo que pide la familia
La misiva dirigida al Ayuntamiento de Lanjarón consta de tres peticiones: la retirada inmediata de la placa dedicada a Emigdio Nieto y Gómez de Salazar; la revisión de posibles símbolos contrarios a la memoria democrática existentes en el municipio; y la notificación oficial de la resolución que adopte el consistorio.
Queda en manos del Ayuntamiento mover la siguiente pieza en el tablero. "Es un tema que me obsesiona y hasta ahora el alcalde no nos ha dado ninguna solución. No hay derecho a que todos sigamos sufriendo por la existencia de esa placa", concluye Adriana.