La Voz de Almeria

Carboneras

Un testimonio real de violencia psicológica y vicaria conmueve a Carboneras

La periodista y escritora Nanda Santana dio voz a su libro 'Te haré la vida imposible' en las Caballerizas del Castillo de San Andrés

Nanda Santana en las caballerizas del Castillo de San Andrés

Nanda Santana en las caballerizas del Castillo de San AndrésLA VOZ

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Dicen que las palabras pueden salvar. Quizá por eso, cuando alguien encuentra el valor de contar su historia, no solo rompe un silencio: ilumina a quienes aún no pueden hablar. Hay testimonios que acompañan, que abren camino, que ponen nombre a lo que tantas veces permanece escondido. Y la voz de Nanda Santana es una de ellas: una voz que nace del dolor, pero también de la lucidez y de la necesidad urgente de proteger a la infancia y denunciar la violencia que no siempre deja marcas visibles.

Con esta fuerza narrativa llegó Santana, periodista canaria, este jueves a Carboneras, donde las antiguas Caballerizas del Castillo de San Andrés se llenaron para acoger la presentación de su libro autobiográfico ‘Te haré la vida imposible. Cómo sobreviví a la violencia machista psicológica y vicaria’. Un acto enmarcado en la programación del 25N y arropado por vecinas, vecinos y representantes institucionales, que convirtieron el espacio en un lugar de escucha, reflexión y compromiso colectivo.

Las Caballerizas repletas de asistentes

Las Caballerizas repletas de asistentesLA VOZ

Destapar la violencia 

Las palabras de la autora resonaron con una mezcla de crudeza y serenidad. Relató cómo lo que debía ser una separación normal se convirtió en el inicio de una etapa marcada por el miedo, las manipulaciones y el deterioro emocional. “Las heridas que no se ven son las más difíciles de explicar”, señaló. Y su historia es el mejor ejemplo: años de violencia psicológica ejercida por su exmarido y un uso sistemático de sus tres hijos como herramienta para hacerle daño. Lo que hoy se conoce como violencia vicaria.

Explicó que, durante mucho tiempo, ni instituciones ni profesionales supieron poner nombre a lo que estaba viviendo su familia. Tocó todas las puertas —abogados, docentes, médicos, servicios sociales— sin que nadie identificara el maltrato. “La violencia sin moratones no encuentra quién la crea”, afirmó con firmeza. No fue hasta 2020 cuando un psicólogo de la sanidad pública le dio la validación que durante años le había sido negada: “Esto es un caso de manual de violencia psicológica continuada”.

Ese reconocimiento fue el punto de inflexión que impulsó su proceso de reconstrucción personal y el origen del libro que ahora presenta. ‘Te haré la vida imposible’ no es solo un relato autobiográfico, sino una obra que pretende dar luz a dinámicas invisibles que afectan a miles de mujeres y, sobre todo, a miles de menores que ven vulnerado su derecho fundamental a crecer en un entorno seguro y de amor.

Nanda Santana, Ángeles Carrillo y Mario Sanz

Nanda Santana, Ángeles Carrillo y Mario SanzLA VOZ

Un coloquio para entender 

Tras la presentación del libro, el acto continuó con un coloquio en el que participaron Susana del Saz, psicóloga y directora del Gabinete Psicopedagógico El Faro; Mario Sanz Cruz, escritor y alma de la asociación cultural Amigos del Faro; y la concejala de Igualdad, Ángeles Carrillo, que intervino subrayando la importancia de abrir espacios públicos donde las mujeres puedan contar sus historias sin miedo y donde la infancia sea protegida de forma prioritaria.

Susana del Saz centró su reflexión en la necesidad urgente de no normalizar la violencia psicológica, esa que no siempre deja marcas en la piel, pero sí en la identidad y en el desarrollo emocional de quienes la sufren. Explicó que muchos niños y niñas viven estas situaciones en silencio, sin entender lo que ocurre y sin encontrar, a veces, adultos que interpreten correctamente su malestar. Por ello, insistió en la importancia de escuchar, creer y acompañar, porque la violencia emocional tiene un impacto tan profundo —o más— que la física.

Mario Sanz Cruz aportó la mirada cultural, social y humana. Además de leer varios poemas que conectaron con el público, reflexionó sobre cómo la violencia de género también se sostiene en estereotipos rígidos y cómo incluso los hombres pueden ser juzgados o ridiculizados cuando muestran actitudes consideradas “femeninas”, como la sensibilidad, la ternura o la vulnerabilidad. Destacó que romper estos moldes es fundamental para construir nuevas formas de convivencia más igualitarias y libres.

La concejala de Igualdad valoró la valentía de quienes participan en encuentros como este y recordó la necesidad de que instituciones, profesionales y ciudadanía caminen de la mano para erradicar cualquier forma de violencia. Su intervención tuvo un tono cercano, reconociendo la importancia del testimonio individual pero también la fuerza de la comunidad de Carboneras, que una vez más se volcó en el acto.

La participación del público fue especialmente destacable: preguntas, comentarios, experiencias personales y un ambiente de escucha activa que convirtió el coloquio en un espacio cálido y transformador. Carboneras demostró que cuando un pueblo se une en torno a la conciencia y el cuidado, la conversación se convierte en acción.

Participantes del coloquio

Participantes del coloquioLA VOZ

Comunidad y compromiso

La presentación del libro de Santana no fue solo un acto cultural: fue una sacudida necesaria. Un recordatorio de que la violencia psicológica y vicaria existe, de que destroza infancias y deja cicatrices invisibles que tardan años en sanar. Su testimonio, valiente y honesto, abrió un espacio de verdad donde muchas mujeres se reconocieron y donde se entendió que la protección a la infancia y la escucha activa no pueden seguir siendo opcionales, sino una responsabilidad colectiva.

Carboneras respondió con calidez, con sensibilidad y con una madurez social admirable. Y al hacerlo, envió un mensaje claro: las historias que se cuentan pueden cambiar lo que parecía inamovible. Porque cuando una mujer alza la voz, cuando un pueblo escucha sin prejuicios, cuando la cultura se convierte en refugio y altavoz, la transformación empieza a hacerse posible. En las Caballerizas del Castillo de San Andrés no solo se presentó un libro: se abrió una grieta de luz. Y por ella, entró un poco más de justicia.

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