Este es el instituto de Almería en el que podría celebrarse 'Masterchef Junior'
Los alumnos de varias clases del centro educativo están aprendiendo a cocinar recetas saludables durante este curso

La chef Rocío junto a su pinche de cocina, María; uno de los jueces de la actividad y su profesor Miguel Ángel Araque, supervisor.
Llega la hora del recreo y los alumnos salen al patio. Sus tripas llevan rugiendo desde hace más de 30 minutos. Con ganas, desenvuelven su almuerzo y comienzan el descanso. Pronto prolifera un baile de bollería industrial, bolsas de doritos, latas de refrescos y bebidas energéticas: es lo que los chiquillos se han traído de sus casas para calmar su hambre durante la mañana.
Esta escena y la preocupación por parte del profesorado por los hábitos alimentarios de los más jóvenes es lo que llevó a Miguel Ángel Araque, profesor de Educación Física del Instituto IES Alhadra, a llevar a cabo un requerimiento a la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía.
Su idea era organizar un taller de cocina entre sus primeros de la ESO haciendo uso de las instalaciones de las que disponen en el centro educativo gracias a su FP básica de Actividades Domésticas y Limpieza de Edificios. Tras la realización de una decena de platos, los alumnos ya empiezan a despuntar maneras como para apuntarse incluso, si se lo propusieran, a programas como 'MasterChef Junior'.

Panorámica de la clase antes de comenzar la actividad.
Sobre su propuesta, la Junta les concedió alrededor de 800 euros, un presupuesto menor del que esperaban, por lo que, en lugar de todos los primeros, tuvo que elegir solo a uno de los cursos. "El resto sí va a realizar la actividad, pero no con tanta frecuencia como el escogido. Al final los chavales tienen tres clases de Educación Física a la semana y una de esas horas la dedicamos a la cocina, pero no ocurre siempre porque si no se quedarían atrasados", explica el profesor.
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Siguiendo sus pasos, Pablo A. Maya, docente del mismo departamento que Miguel Ángel, también ha querido iniciar el proyecto culinario durante el segundo trimestre del curso con sus alumnos de segundo de Bachillerato. Con un punto de partida diferente y financiado por el propio IES Alhadra, los mayores del instituto potencian sus habilidades mientras se preparan para la llegada de la vida adulta.
Una mañana en la cocina del Alhadra
Este miércoles 19 de marzo 'los fogones' han estado a cargo de la chef María Serrano; una alumna de la clase de Araque que, junto a su pinche de cocina Rocío, ha preparado 'dónuts proteicos', una receta elaborada con una ínfima cantidad de azúcar moreno: "El dulzor se lo dará la almendra, el coco y la miel", explica Miguel Ángel ante la clase, compuesta por almerienses de entre 13 y 14 años.

Comprobación del estado de los dónuts en el horno.
Hasta ahora, las recetas cocinadas en clase habían sido escogidas en su totalidad por él. Los dónuts de María son el primer desayuno/merienda propuesto por una alumna: "A partir de hoy todas las recetas serán de ellos. Hemos votado ya cuáles son las favoritas y se irán cocinando en orden de puntuación", explica Araque, para después reconocer que hay una excepción en dicho orden: "Las recetas de los alumnos musulmanes las llevaremos a cabo cuando acabe el Ramadán, para que puedan probarlas después de cocinarlas".
Mientras María y Rocío cocinan, Rayan e Ismael toman nota tanto de los ingredientes como de los pasos que siguen sus compañeras. Son los jurados de la actividad: los que, una vez terminada, tendrán que dar su opinión. Los apuntes tomados por ambos serán colgados más adelante en la nube, para que cualquier alumno que desee repetir la receta en su casa, tenga acceso a ellos.

Los jurados toman nota de los pasos que siguen sus compañeras.
Entre paso y paso, María va explicando por qué hace lo que hace y la razón por la que su elección ha sido tildada de saludable. Conceptos como 'batir el huevo a punto de nieve' o prácticas útiles -como comprobar si la masa está cruda pinchando con un tenedor el dónut una vez está en el horno- son algunas de las enseñanzas que los alumnos se llevan aprendidas tras el taller.
A pesar de las buenas intenciones, los niños aún se tienen que acostumbrar a unos sabores muy distintos a los que suelen consumir. Este es el caso, por ejemplo, de Dani, que ha propuesto, a través de un elaborado vídeo, una receta fitness de un brownie de chocolate: "Se la ha inventado mi padre. Lleva chocolate 85% y mantequilla de cacahuete, pero a mí no me gusta demasiado porque le falta azúcar", cuenta, encogiéndose de hombros, para después reconocer que desde que hizo el trabajo para clase sí cocinan más a menudo la merienda en casa.
Valores impartidos
El objetivo de los profesores -en el caso de los más pequeños- es que estos implementen lo aprendido en sus desayunos y meriendas, de forma que sustituyan el azúcar y los dulces procesados por otros alimentos menos nocivos: "Estos niños hacen solos muchas comidas del día y algunos no han cascado un huevo en su vida. Es una forma de hacerles entender que hay otras posibilidades", explica Miguel Ángel.

Alumnos y alumnas por igual se turnan para lavar después los enseres utilizados y dejar todo recogido.
En el caso de los alumnos de bachillerato, quienes alternan recetas dulces y saladas, las metas van más allá: "El año pasado, en primero de Bachillerato, ya trabajamos con ellos la alimentación saludable. Aprendieron lo que es hacer un análisis nutricional con distintas aplicaciones y cómo tener una actitud un poco más crítica y no creer todo lo que dicen todas las aplicaciones o los influencers que hoy salen recomendando ciertas dietas en redes sociales", detalla Pablo, el otro docente que lleva a cabo el taller de cocina.
Natalia, una de las alumnas de Pablo, recuerda con apetito las torrijas que cocinaron la semana pasada, una elección perfecta por la cercanía de la Semana Santa: "En vez de hacerlas en freidora, tenemos una freidura de aire y un horno. Además, en vez de utilizar azúcar, usamos edulcorantes más saludables como miel".