La Voz de Almeria

Opinión

Todos y todas, callados y calladas

“A lo mejor me equivoco, pero creo que toda esta panda de sectarios y sectarias habría montado un pollo considerable, y además con razón”

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Supongo que ya nadie se extraña de esto, pero los habitualmente observantes y vigilantes colectivos pro-defensa del Discurso Políticamente Correcto, han reaccionado con un vibrante silencio y mirando hacia otro lado tras la paliza que un grupo de radicales abertzales propinó en Alsasua (Navarra) a una pareja de agentes de la Guardia Civil y a sus parejas cuando, de paisano, estaban en un bar. 
Estos colectivos, ya digo, que suelen saltar como halcones y halconas cada vez que un canalla golpea a una mujer o cuando un cafre apalea a un homosexual por el mero hecho de serlo, han reaccionado a este ataque con el mismo vigor ético y la misma energía moral que cien gramos de guano: callados y calladas como eso que ustedes están pensando, y yo no escribo por respeto a las mujeres que, como diría la sensacional Carmena, se encuentran “en estado de prostitución”. Pero no nos desviemos. Les propongo ahora este sencillo ejercicio. ¿Se imaginan que cuarenta niñatos de una organización juvenil próxima al PP hubieran sacado a mamporros de un bar a dos muchachas de esas que no consideran criminales ni a los etarras, ni tampoco a sus peluqueros? Imaginen que una muchacha de flequillo cazoletero y piercings hasta en la sombra hubiera tenido que ser operada de urgencia como resultado de la agresión de unos salvajes. ¿Creen que todos estos observatorios del feminismo megaprogre estarían en silencio? A lo mejor me equivoco, pero creo que toda esta panda de sectarios y sectarias habría montado un pollo considerable, y además con razón. 
El problema es que hemos acabado dando carta de naturaleza a una permanente doble vara de medir que no establece la gravedad de los hechos en función de lo cometido, sino de quien lo comete. Ya pasó cuando un grupo de fachas descerebrados irrumpió a golpes en un acto de la Generalitat de Cataluña en Madrid. Si comparan las reacciones en un caso y en otro, creo que será muy difícil que no sientan bochorno, vergüenza y asco.


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