Envío al IEA
Envío al IEA
Primero felicitar al nuevo director, Rafael Leopoldo Aguilera, y luego hacerle saber que las líneas que siguen no son el eco de ningún partido político, sector profesional o capillita en la sombra. Voy por libre y no hablo en nombre de nadie. A lo largo de los años he comprobado que cada director del IEA imprime su impronta de acuerdo con su formación y su leal saber y entender. Se diría que respetando los estatutos, cada cual pone el acento en aquello que cree más importante para “gestionar el conocimiento” de la provincia de Almería. He leído con mucho interés la entrevista de Guillermo Fuentes y constato que el nuevo director desea que el instituto “siga funcionando como hasta ahora”, es decir, autonomía en los departamentos, investigación, creación, pluralidad y transparencia. Ahora bien, lo especifico de esta legislatura se inclinaría más bien hacia la tradición (religiosidad popular, tauromaquia, flamencología, raíces del habla almeriense, etc) sin abandonar por supuesto la otra línea científica que conduce al conocimiento. Como dijo el filósofo, vivimos unos tiempos en que hay que explicar lo evidente. Yo lo explico como puedo. Hace años señalé que el centro de gravedad cultural se estaba desplazando hacia poniente. La tradición, digámoslo así, se estaba marchando a Roquetas por una razón muy clara, aquel ayuntamiento tenía grandes recursos económicos debido sobre todo a las licencias de obras. Hacia allí fueron algunos animadores culturales con reposiciones indalianas, corridas de toros e intérpretes de la canción popular. El supuesto pacto PSOE- PAL en la Diputación, lleno de errores, ha contribuido a que la política cultural de Roquetas se imponga hoy en Almería. Se supone que quien ha puesto en ese cargo a Leopoldo Aguilera tiene los mismos objetivos socioculturales. ¿Es esto bueno, malo, regular? No lo sé. El día del Corpus, la Cospedal apareció en la procesión con peineta y mantilla española. Este apunte semiótico me hace pensar que vienen tiempos de mucha religiosidad en la calle, de frecuentes toros y de flamenco. Cada cual tiene sus gustos, claro está. No obstante yo abrigo mis dudas sobre si tanto populismo no estará algo reñido con el conocimiento.