Sube el agua
Los calores que padecemos aconsejan tomar más bien agua limón en vez de te. Además, hablar del precio del agua después de lo que acaba de ocurrir en Niza, se parece a una licencia poética. Pero, en fín, inclinémonos por lo menos malo. El Ayuntamiento de Roquetas, con la abstención estratégica de Ciudadanos, acuerda subir el precio del agua. Si uno lee con imparcialidad la crónica de la sesión, parece que lo que intenta el Ayuntamiento es hacernos un bien. La oposición se queja, sin embargo, de no tener a mano previamente un informe técnico. A los ciudadanos se nos trata como gente que no lee ni se entera de nada. Otras veces me he referido a la calidad del agua de Roquetas. En verano casi se dobla aquí el número de veraneantes transeúntes y es normal que aumente el gasto en las viviendas, pero no hay que olvidar que es agua perfectamente mejorable. Aquí tenemos dos aguas: la que apenas se puede beber y solo sirve para fregar amén de otros usos de la limpieza ordinaria, y la que compramos embotellada en los diferentes supermercados. Para las rentas altas, este crecimiento del gasto mensual quizás no signifique gran cosa, pero no así a los que viven de la jubilación. Como suele decirse, las desgracias nunca vienen solas. Es muy probable que también suban la luz, todo menos las pensiones. Llevamos algunos meses en que los técnicos de la administración nos vienen preparando para recibir una noticia desagradable y es que “la hucha” anda ya a la mitad de sus posibilidades. Como casi siempre hay discusiones entre Gobierno y partidos acerca de cómo alimentar los fondos de pensiones de los cuales dicen ya que solo podrían resistir dos meses más. A primera vista todo esto que acabamos de decir tiene poco que ver con el precio del agua, pero sí con la calidad de vida. Aquí presumimos de zona turística de lujo con un agua que compite con la de cualquier pueblo olvidado de Africa. “A la Virgen del Carmen / quiero y adoro/ porque saca a las almas / del purgatorio”. No me corresponde a mi explicar a los de Aguadulce en qué consisten los misterios de este purgatorio. Cada cual conoce las bendiciones del cielo y las cargas algo exageradas de nuestro excelentísimo Ayuntamiento.