De juristas y otras familias
Es tonto que la izquierda quiera recusar a los magistrados del Caso Bárcenas. Si no son ellos quienes juzguen, serán otros semejantes, porque el PP tiene juristas para parar un tren. En las familias acomodadas de la derecha, tanto pronto surge un niño medio espabilado, el jefe del clan le dice : “Oye , chico, tú ya sabes, tienes que ser notario, abogado del Estado o registrador de la propiedad”. La derecha siempre ha considerado el Derecho con más sustancia que esas carreras tan raras que estudian los intelectuales progresistas. El asunto que hoy agita el panorama mediático es el relativo a Concepción Espejel y Enrique López, dos jueces que, según canta la fama pregonera, están próximos al PP. Si bien no son noticia por eso sino porque ha recaído sobre ellos la causa, por turno de reparto, para investigar el caso Bárcenas, la contabilidad b del partido y la primera parte del Caso Gurtel. Espejel fue nombrada en 2008 vocal del Consejo General del Poder Judicial a propuesta del PP. Se dice que presidirá el tribunal, al ser presidente de la Sala. Enrique López fue también vocal del Consejo General del Poder Judicial y más tarde nombrado por el Gobierno de Rajoy, magistrado del Tribunal Constitucional. Entre las clases populares es muy fuerte la sospecha de que estos profesionales no cumplen “ la apariencia de imparcialidad” de acuerdo con el principio de que el juez no solo debe ser ajeno a los intereses en litigio sino parecerlo. ¿Quién e s uno para juzgar al juzgador? Dejémoslo como está. Hay jueces y jueces. Así comenzaría la historia de la humanidad. El brujo empezó a decir que se entendía con los espíritu (cosa discutible, por otra parte); dijo también que poseía ungüentos mágicos para la salud de todos (más discutible aún) y se quedó para siempre con la admiración y el respeto de la tribu. Hay días que me asalta una duda mirando lo que pasa en la sociedad española. ¿No será que los juristas forman parte también de la lucha de clases? Daría cualquier cosa porque me sacaran de mi error. Así que me consuelo con ver a Manuela Carmena trabajando como una fiera para darles darles casa a los desahuciados y oficio decente a las putas de carretera. Son estos momentos grandiosos cuando grito: viva el derecho.