La inacabable trifulca educativa
“El martes las universidades salieron a la calle a defender los derechos colectivos frente a los individuales”
La educación pública, universal y gratuita coloca a todos los alumnos españoles en la misma línea de salida. Tratándose de carreras es justo que todos sean iguales ya desde la misma escuela y por consiguiente todos tengan las mismas oportunidades de triunfar en la vida. Esta doctrina se quiebra con la enseñanza privada. Hay padres que lógicamente desean para sus hijos una enseñanza de excelencia ( dejemos por ahora lo de elitista), como una catapulta para alcanzar mejores puestos en la sociedad. Habrá padres que quizá sean algo menos materialistas y solo busquen una educación inspirada en los principios del evangelio. Desde luego en la sociedad que tenemos ya casi no se puede vivir. Por otro lado, tememos la sempiterna cuestión religiosa. En un país como España donde Iglesia y Estado han venido colaborando juntos durante siglos, la Constitución laica todavía no acaba de ejercer en plenitud sus funciones y aún están en vigor los convenios con el Vaticano, para confusión de unos y de otros. Esto hace que en todas las legislaturas, tan pronto como toma posesión un nuevo Gobierno, lo primero que piensan sus ministros es cambiar la ley de educación como si ésta fuera un tumor maligno. Aunque la educación entrañe tiempo y para ello se necesite comprobar el éxito o el fracaso de la ley anterior, nuestros políticos no lo dudan, hay que cargarse a prisa todo lo vigente si queremos que este país progrese. Tal como estamos viendo, no es la cultura revolucionaria, la que abre caminos al andar, la primera preocupación de la derecha, sino el elitismo, la formación de cuadros para el disfrute del poder. De aquí arranca, creo, toda la lucha estudiantil y académica,que no se acabó con la muerte de Franco, sino que sigue viva y sin esperanza de llegue el finiquito. El martes las principales univesidades públicas del país ( también la de Almería) salieron a la calle a defender, según decía un alumno, los derechos colectivos frente a los individuales. En el fondo, como pueden ver, lo público frente a lo privado. Otra vez las barricadas y los campus cerrados. La paz académica no llega nunca del mismo modo que los decretazos del PP, sin contar con los representantes políticos y sindicales, tampoco se terminan. Esta vez ya no podrán echarle la culpa a los agitadores marxistas. La cosa es más simple. Se trata de un montón de familias que no pueden pagar las carreras de sus hijos.