La Voz de Almeria

Opinión

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Y a que estamos en las fiestas de los enamorados bueno será recordar aquella letra flamenca. Dice así: “ni contigo ni sin ti/, tienen mis males remedio/; contigo porque me matas/ sin ti porque me muero”.


Esto mismo llevado al mundo de la política española significa que la gente del PP son personas buenísimas, lo único malo que tienen es que les gusta mucho el dinero.  Claro, ellos se hacen cargo. Son triunfadores natos y quieren   vivir bien. ¿Quién no?


Sostienen como el psicólogo que los triunfos financieros preparan para el triunfo siguiente. En esto son calvinistas. La predestinación de este mundo viene ligada a la predestinación del otro, por lo tanto a Dios rogando y con el mazo de billetes dando. Además es una teoria sostenible que Adán  fue de derehas y muy probablemente educado en un colegio concertado. El PP tiene un problema, no le demos más vueltas. Le ha estallado en la cara el “barcenazo”. Los estrategas  han pensado que el único modo de salir de este atolladero es echarle la culpa a Rubalcaba. Rajoy publica su declaración de Hacienda y si el PSOE no hace lo mismo ya tienen argumento para lidiar contra el partido de la oposición. Oiga, no, que ése no es el asunto. Estamos  hablando   de Bárcenas y sus millones en Suiza, via Gúrtel. Ahora el     extesorero parece un apestado perseguido por la prensa y rodeado de alienígenas con micrófono haciéndole preguntas. No suele contestar a nadie pero a veces se para, mira al horizonte, y  piensa, quizá, en lo feliz que era subiendo  montañas nevadas alpinas. Es algo que reproducen casi todos los imputados por corrupción. A las preguntas del periodista  sonríen como si estuvieran pensando en la pierna de cordero que se van a comer en cuanto pierdan de vista a los medios de comunicación. Miren ustedes, la gente ya no cree en la transparencia. Ni contigo ni sin ti, ha dicho el ciudadano harto de tanta corrupción. Tras el batacazo socialista  le gente se echó en los brazos del PP como suspirando por una pronta regeneración, pero, amigo, como dicen algunas pancartas, metimos al zorro en el gallinero. Sálvese quien pueda.


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