La Voz de Almeria

Opinión

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Pocas cosas son más ridículas que ver al aldeanismo elevado al rango de anatema. Y hay mucho de ese grotesco exceso en la actitud y en los comportamientos de los grupos independentistas que han conseguido hacer del discurso secesionista contra España un cómodo y rentable medio de vida. En este sentido, los que se llevan la palma son los independentistas catalanes, que han llegado a unos extremos de intransigencia que resultan tan chiripitifláuticos que sólo pueden ser entendidos desde el escenario del club de la comedia o desde el diván de un psicoanalista, dada la carga de disparate y desorden mental que suponen muchas de sus actuaciones. El caso más reciente lo acabamos de ver en la campaña de ataques furibundos y críticas despiadadas que está sufriendo la actriz catalana Candela Peña por haberse expresado en español en la gala de los Premios Gaudí en el momento de  recoger su galardón como mejor actriz secundaria. Afrentados por ello y víctimas de un soponcio irremediable, los independentistas se están dedicado a insultar y descalificar a la intérprete por haberse “atrevido” a usar la lengua proscrita en un acto que, tal como estaba diseñado, quería ser otra ceremonia más de esa exaltación antiespañola en la que con fastidiosa frecuencia caen estos señores tan de su pueblo. Pero hablaba antes del diván del psiquiatra; y es que además de talibanes, esta gente está como un cencerro: le están montado el pollo a una actriz por hablar en español en una entrega de premios, pero en esa misma gala han entregado el premio a la mejor película en lengua catalana del año a una película  muda. Sin palabras.


tracking