Alcazaba slow
Alcazaba slow
Mariano Rajoy ha ordenado el cierre de la Alcazaba por las tardes. Sí, amigos: no le den más vueltas. De aquí a nada aparecerá algún intrépido o intrépida para explicar en rueda de prensa y con cara de ciclogénesis explosiva la última faena urdida por Mariano I El Maléfico para hundir el sector turístico almeriense. Insisto en que no hay otro argumento posible si tenemos en cuenta el desparpajo argumental con el que los responsables de la Junta en Almería vienen explicando sus medidas de necesario, doloroso e impuesto “ajuste”, adoptadas siempre con el corazón encogido y por imperativo legal del despiadado gobierno central. En fin, más cara que espalda. El caso es que después de haber acreditado su aprecio por nuestra Alcazaba conservando y expandiendo los lamparones de humedad que destacan en sus murallas y ortopedizándola con bellísimas placas de acero oxidado, la Junta de Andalucía ha decretado ahora el cierre por las tardes del principal monumento y referencia turística de Almería. “Los almerienses ya ven que la Junta está más cerca de ellos”, decía hace unos días la inefable consejera de Presidencia, doña Susana Díaz. ¡Y tan cerca! Vamos, que hasta podemos sentir el aliento de la Junta en el cogote, no sea que nos escapemos de su amable tutela. Insisto en que será divertido asistir al capítulo de explicaciones por parte de PSOE e IU (sí, IU también) sobre este último ninguneo de la administración sevillana sobre Almería. A ver si podemos recuperar los finos humorismos sobre la “Slow City”, ahora que la Junta de Andalucía acaba de demostrar tan velozmente su interés por Almería y por su Casco Histórico.