El precio del pacto
Así que se trataba de eso. Tanto hablar de privilegios, prebendas, derroche del,dinero público y resulta que bajo cuerda -con la calorina sofocante de Agosto y el despiste general porque Castilla-La Mancha se haya convertido en un campo de pruebas para un futuro gobierno del PSOE y Podemos- en el fondo lo que se estaban garantizando los nuevos consejeros de la formación morada era su pensión . Emiliano García Page y José Molina, aprovechando el lío del gobierno de coalición, han disimulado una reforma en el proyecto de ley que regirá la gestión de la Administración para acceder por la vía rápida a las mejores posiciones en su categoría de funcionarios cuando abandonen sus puestos y una mejora sustancial en las pensiones.
Molina es ya vicepresidente segundo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha e Inmaculada Herranz consejera, gracias a un pacto no exento de polémica y de lecturas contradictorias, tanto en el seno del PSOE como de la formación morada. Creíamos que su incorporación era el precio a pagar por los socialistas para que se desbloquearan los presupuestos, una actuación desesperada, ni extremis ante la paralización de cualquier actuación de la Junta en lo que va de año, pero había sorpresa final .
Lo que no sabíamos es que el caramelo del poder estaba relleno y que ademas de una subida sustancial en el sueldo, el coche oficial, el despacho, las secretarías y otras fruslerías, se había negociado bajo cuerda una mejora en las retribuciones para cuando abandonen el cargo político y vuelvan a su anterior trabajo en la administración. No sabíamos que ademas, a partir de ahora, podrán optar a cargos a los que no podrían aspirar sólo por su cualificación y también garantizarse la pensión máxima. La norma no solo es ad hoc para los nuevos consejeros ya que tiene carácter retroactivo y a ella podrían acogerse todos los cargos que reingresen a su anterior ocupación, siempre que lo hayan hecho después de la creación de la autonomía, en 1983.