El primer reto de esta provincia, hoy y mañana, debe ser el agua
Los sindicatos agrarios se toman en serio la situación hídrica de la provincia. Ellos sí son conscientes, viven los problemas de los agricultores, de que el agua es el factor limitante que se puede encontrar Almería en su desarrollo. Y los políticos, que no son capaces de dar una solución, ya están hablando de limitaciones en la construcción de invernaderos y el control de las plantaciones al aire libre de lechugas y otras producciones. No son capaces de encontrar agua para el futuro de nuestra agricultura y lo que proponen es controlar la producción, paralizar el futuro agrícola. Lo quisieron hacer hace veinte años desde el entonces gobierno civil, o es que ya no se acuerdan, y las voces vuelven a hora con la misma cantinela.
Asaja lo tiene claro, y su presidente apuesta por luchar por ese reto, que debe ser el primero para Almería y los almerienses. Pero lo que de verdad me ha llamado la atención han sido las palabras del presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, cuando pide un “pacto de estado por el agua”. El señor Baamonde pone en su boca lo que no quieren oír y no se atreven a pronunciar los políticos que dicen defender a Almería: “Pacto de Estado por el Agua”. Los del PP durante cinco años no han sido capaces de poner en sus labios el tan necesario pacto de estado que trajera agua de las partes húmedas a las secas del país, los del PSOE ya acabaron con la esperanza del PHN (ay, zp, zp) por lo que nada serio se puede esperar de ellos en lo tocante al agua. Rivera no creo que le meta la mano al Ebro catalán y Podemos tampoco se atreverá con la nación catalana. ¿Qué nos queda? Las voces, más autorizadas que las de los políticos pesebreros que tenemos, caso de la del presidente de Cajamar. Hay que exigirles a estos políticos ese pacto de estado por el agua y la vuelta a trabajar por un Plan Hidrológico Nacional. Han pasado más de trece años desde que Zapatero, para desgracia del sediento sureste español, ganó las elecciones y se bajó los pantalones con Maragall y los independentistas catalanes.
No estaría de más que otras voces sociales almerienses (las políticas no se esperan) se unieran a la de Eduardo Baamonde y exigieran un pacto de estado por el agua. ¿Le da miedo a la Cámara de Comercio o a Asempal hablar de un pacto de estado por el agua? ¿Por qué no se atreven?