¡Feliz año nuevo!
Es tarde para pronto, como dicen los latinoamericanos. No quiero que finalice este último día del año sin felicitar de corazón a todo el que tiene algo que ver con estas notas precipitadas a veces pero llenas de pasión comunitaria. Vaya por delante mi agradecimiento al kioskero argentino que me facilita no solo la prensa que compro diariamente sino incluso la que no compro, la prensa de la competencia y en ciertos días la extranjera. Hago extensiva esta felicitación al chico del vídeo que cuando me enredo con la transmisión del artículo me saca de apuros electromagnéticos. Feliz año también para los compañeros de “la Voz de Almería” que todavía me aguantan a pesar de las añadas profesionales que tiene uno encima. Feliz año para mi amigo y poeta José Rubí García Esteller quien tiene en la imprenta a punto de aparecer un meritorio poemario donde habla del amor, del tiempo que pasa y de la desolación humana. Sé que esta noche la televisión nacional convocará a los humoristas para que le saquen punta graciosa al atípico año que se ha ido en compañía de ciertos personajes impresentables que no se van ni aunque les caiga la lotería. Yo también, en la medida que me corresponde como oscuro plumilla de provincias, quisiera hacer algún chiste sobre los acontecimientos del año pasado. Pienso que la critica debe detenerse algo más en el partido que nos gobierna tal como ellos hicieron cuando estaba en la oposición. Cebarse en el PSOE o en Podemos en la maldita situación que están pasado no conduce a nada si no eres un infiltrado del demonio o un espía doble de las quevedianas cavernas de Plutón. Así que vaya también mi felicitación sincera para el PP. Lo digo porque alguien pensará que la tengo tomada contra la calle Génova. No me gusta que sean tan duros contra la corrupción de forre andaluz, como dice Forges. Teniendo ellos la mar de casos más graves en otras partes de España. Y no arguyan que son sustracciones antiguas de gente que ya no está en el partido porque cada día que pasa nos sale un embolado nuevo. Ahora dicen que por el antojo del Congreso, que lo quieren limpio, va a funcionar una oficina anticorrupción. Los nuevos subsecretario además del carnet en la boca, traen la regeneración como bandera. Dios les oiga. Vamos a ver si esta noche pasamos un rato agradable después de las uvas viendo a nuestros gobernantes perdidos en una isla desconocida diciendo que ya hemos superado la crisis a la cola de una oficina de empleo.