La última palabra de Galasa la tiene Montoro
Que los cuatro grupos políticos con representación en la Diputación hayan suscrito el documento con las medidas que hay que aplicar en Galasa para evitar su disolución no significa que ya se pueden echar las campanas al vuelo. La situación financiera de Galasa es muy delicada y –perdonen que ponga un punto de pesimismo en un momento casi de euforia- las medidas aprobadas en el documento de consenso no garantizan al cien por cien el equilibrio financiero que demanda Montoro.
Recordemos que el ministerio de Hacienda lo que dice es que la ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local contempla la disolución de las entidades públicas deficitarias si el día 1 de diciembre de 2016 no han corregido su situación. ¿El acuerdo del pleno de ayer satisface los requerimientos del Gobierno? Eso lo valorará Montoro, y muchos ratos de sueño tendrán que quitarse de encima los técnicos de Diputación y de Galasa para enviar a Madrid un cuadre contable fiable y convincente, y sobre todo, real, que supere las exigencias ministeriales.
Cuando un niño se está ahogando en una piscina lo primero que hay que hacer es sacarlo del agua. Después podemos dirimir sobre si la piscina se ha construido con la profundidad adecuada, si el niño recibía la atención pertinente, si los medios de socorro eran los correctos, si la protección lateral era insuficiente... Era esto lo que ocurría con Galasa. Mientras la empresa agonizaba los políticos debatían sobre los responsables de la situación, algo increíble, pues responsables eran todos. O no era ninguno, igual da.
El acuerdo aprobado ayer por el pleno de la Diputación tiene muchos aspectos que se mueven en el campo de la inconcreción. Esos aspectos habrá que definirlos en los próximos días, y no creo que la batalla política se prolongue por esa circunstancia. El funcionamiento de Galasa está afectado por intereses políticos, pero no olvidemos que también está afectado por intereses localistas. Hubiera sido deseable que la claridad expresada en la actualización de las tarifas de los municipios del Levante se hubiera expresado de igual forma para los municipios del Almanzora.
El compromiso adquirido por los cuatro grupos políticos al apoyar la moción nos puede aportar tranquilidad. Ayer se dio un paso importante para dotar a Galasa de la solvencia que necesita, pero la tarea que queda por delante es ardua y, para algunos pueblos, dolorosa. Merece la pena encarar el tema con honestidad. Y, sobre todo, con realismo. La demagogia, a estas alturas, ya sobra.