Agustín García Calvo - intelectual
El filósofo que trató de dar voz al sentir popular
Agencias

El poeta, dramaturgo y ensayista Agustín García Calvo, filósofo galardonado con el Premio Nacional de Ensayo, en 1990, por -Hablando de lo que habla-, falleció el pasado jueves 1 de noviembre a los 87 años de edad. Gramático, poeta, dramaturgo, ensayista, traductor y filósofo español, García Calvo realizó estudios de Filología Clásica en la Universidad de Salamanca, con el maestro de la filología clásica española, Antonio Tovar. Se doctoró en Madrid a los 22 años. y en 1951 ejerció como profesor catedrático de instituto. En 1953 ocupó una cátedra de lenguas clásicas en Sevilla, y en 1964 en Madrid, en la Universidad Complutense, hasta que la dictadura franquista lo separó de la cátedra madrileña en 1965 junto a Enrique Tierno Galván, José Luis López-Aranguren y Santiago Montero Díaz, por prestar su apoyo a las protestas estudiantiles. Su exilio lo llevó durante varios años a París, donde fue profesor en la Universidad de Lille y en el Collège de France. También trabajó como traductor para la editorial Ruedo Ibérico. En la capital francesa coordinó una tertulia política en el café -La boule d,or- del Barrio Latino. En 1976 fue restablecido en su cátedra, en la que permaneció hasta su jubilación en 1992. Era profesor emérito de la UCM. Como filólogo hizo importantes contribuciones a la lingüística general, la prehistórica o indoeuropea, la grecolatina y la del espofcont (“español oficial contemporáneo”). Como poeta publicó varias obras, y fue autor de varias piezas dramáticas, como -Baraja del rey don Pedro-, por la que recibió el Premio Nacional de Literatura Dramática en el año 1999. También editó varias series de artículos y colaboraciones periodísticas que recogen diversos y fundamentados ataques contra numerosos aspectos de la sociedad actual. En sus obras e intervenciones, García Calvo trató de dar voz a un sentir anónimo, popular, que rechaza los manejos del Poder. Esencial a esa lucha es la denuncia de la Realidad, una idea que se presenta como reflejo fiel de “lo que hay”, cuando de hecho es una construcción abstracta, en la que las cosas son reducidas por la fuerza a ideas.