José Sánchez Fernández
Una carta de amor a mi abuelo y padre
Estefanía Márquez Sánchez

Estas palabras son para expresar un amor verdadero, un amor que, a pesar del tiempo, no abandona mi corazón. Estas palabras salen del fondo de mi alma, guardadas con todo el amor que recibí, y que aún siento.Estas palabras son para ti, mi yayo, para que lean y sepan lo mucho que te quiero y que te recuerdo. Han pasado ya tres años desde que tu cuerpo me dejó, pero no tu sonrisa y tu calor, que llenan mi corazón cada día. Sigues apareciendo en mis sueños, muy frecuente. No sé si vienes a saludarme o a decirme que sea fuerte, pero sé que cuando apareces en ellos, soy la más feliz del mundo, porque vuelvo a verte, vuelvo a mirar tus payasadas y tu amor, vuelvo a sentirte conmigo, donde aún permaneces cuando me despierto, añorando tu compañía. Fuiste el mejor de los padres, el más grande de los abuelos, y serás, para siempre y por siempre, mi yayo, ese hombre disparatado con sus cosas buenas y sus cosas malas, que siempre tenía una chuche, un rato de juego y mucho amor para mí. Doy gracias por lo que me ha pasado en la vida, porque así pudiste estar a mi lado bajo tu protección, porque así pude disfrutar del mejor de los padres que hubiera podido tener nunca, porque eso es lo que siempre serás para mí, aunque te llame ‘yayo’, para mí siempre fuiste mi padre, siempre serás una sonrisa que permanece candente en mi corazón. Te echo muchísimo de menos. Echo de menos vernos los sábados en nuestro sitio de siempre, echo de menos tus bromas y tus chistes, tus abrazos y tu olor, echo de menos al hombre que cuidó de mí y que me llenó de amor, aquél que dejó un hueco enorme, profundo e incurable en mi pecho cuando se me fue. Pero yo siempre te llevo conmigo, mi yayo, cuando me despierto llorando es porque te añoro tanto, tantísimo, mi yayo, me duele tanto tu ausencia... Aún así agradezco cada vez que me visitas en esos sueños en los que me abrazas y nos decimos lo mucho que nos queremos, sí, que nos queremos, porque nunca me has abandonado, y siempre estaremos juntos, como siempre, juntos desde el principio hasta el fín. Estas palabras son para homenajear el amor y el cariño. Son exclusivamente para mi yayo; y seguiré escribiendo mi amor por tí las veces que haga falta, para que lleguen con fuerza allá donde estés, y sepas que tienes que esperarme, porque me muero por poder abrazarte una vez más. Te quiero y te querré siempre.