Espías y comisionistas

“Hay capturas de conversaciones privadas que merecen la pena ser reveladas”

Rafael Torres
08:59 • 21 abr. 2022

No se sabe a ciencia cierta quién espió a los secesionistas catalanes, pero lo más probable es que hubo algún comisionista por medio, siquiera fuera “facilitando” la compra del Pegasus. De que tuvo que haber algún comisionista no cabría la menor duda si el turbio asunto fue cosa de españoles, tan inclinados últimamente a esa industria de zánganos y pícaros, pero no conviene precipitarse en el señalamiento y condena del principal sospechoso, pues lo mismo no fue el CNI el que puso la oreja en los teléfonos de los afectados.



Porque, ¿para qué demonios necesitaba el CNI el Pegasus para oír lo que decían si todo el mundo sabe lo que podían decirse, cosas de independentistas? Es más; cosas de independentistas idénticas, o parecidas, a las que decían todo el rato en sus mítines, en sus discursos o en TV3. Nada justificaba el gasto en el “malware”, que al parecer cuesta seis kilos, a menos que el comisionista apretara y, eventualmente, repartiera. Pero, ¿y si fueron los rusos, con los que tanto flirtearon los de Puigdemont? En todo caso, si fue el CNI en ejercicio de su función de espiar a los enemigos del Estado español, ¿dónde podía encontrar mayores enemigos del Estado español que esos señores?



El suceso debe investigarse, aunque ocioso es advertir que no se debe encargar la investigación al CNI. Si no hubo autorización judicial en base a lo que determina la ley, caiga sobre el o los culpables todo el peso de ésta, pero tampoco pongamos exageradamente el grito en el cielo por esa intrusión en la privacidad de las comunicaciones personales, pues tal privacidad ya no existe al ser el propio teléfono con sus inquietantes dispositivos el que constantemente nos espía sin necesidad de Pegasus ni de nada.



Es más; hay capturas de conversaciones privadas que merecen la pena, desde el punto de vista de la higiene democrática, ser reveladas. Es el caso de las habidas entre Rubiales y Piqué para ganar dinero, mucho dinero, mediante el sindiós de sacar de España la Supercopa de España para llevarla nada menos que a Arabia Saudí. Piqué, que se nos ha revelado como mejor comisionista que jugador, se lleva 24 millones de euros, cuatro mil millones de pesetas, por la “facilitación”, y Rubiales, por las “variables” que percibe por “patrocinio” que pilla, ni se sabe. ¿Legal? ¿Ilegal? ¿O indecente? Casi seguro que, cuando lo del Pegasus, algún comisionista andaba por allí.







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