A la novia del crimen de Níjar. Josefina Góngora se mete en la piel de Paca la coja en su nuevo libro

Tras contar la versión familiar del suceso del Cortijo del Fraile, la sobrina nieta de Paquita Cañadas publica un poemario

Josefina Góngora con un ejemplar  de ‘Mi viva muerte’, su primer libro de poemas.
Josefina Góngora con un ejemplar de ‘Mi viva muerte’, su primer libro de poemas.

Muerta en vida. Así se quedó Paquita Cañadas tras perder a su amor en el llamado crimen de Níjar. Con sólo veinte años, sus sueños se truncaron para siempre. Ya nunca volvió a empezar. Jamás pudo quitarse de encima ni el estigma ni la pena. Y al morir, mucho tiempo después, se llevó a la tumba todos sus secretos. Toda su tristeza.


En su último libro, Josefina Góngora se ha metido en la piel de Paquita Cañadas (su tía abuela, que tristemente pasó a la historia como Paca la coja) para rescatar todos esos sentimientos y plasmarlos en forma de poemas. Se titula ‘Mi viva muerte’ (Círculo Rojo, 2015).


“En estos versos, cuento lo que pienso que vivió Paquita; he querido sacar ese amor tan grande que sentía por su primo, Francisco Montes, y su dolor para que se sepa lo que sufrió y lo sola que estuvo después”, confesaba Góngora ayer en ‘Hoy por hoy Almería’ de la Cadena SER. 


“Puro sentimiento”
Lectora voraz desde la infancia, la autora se ha enfrentado al reto de escribir poesía desde la humildad. Sin más armas que la inspiración que brota sola cuando se habla de “sentimientos puros”. “Me ha costado mucho, hubo momentos en que creí que no lo iba a lograr porque he tenido que meterme en otra piel, en otros sentimientos y hasta en otro tiempo. Al final lo he conseguido”, reconoce.




Tras contar en ‘Amor y traición en el Cortijo del Fraile’ (Círculo Rojo, 2014) la versión familiar del suceso acaecido en el campo de Níjar en julio de 1928, Josefina Góngora continúa de esta forma su particular homenaje a Paquita Cañadas movida por “la fuerza de un recuerdo” que ni quiere ni puede olvidar.  


“No se me olvida jamás esa mujer rodeada de aquellas paredes blancas en su casa tan limpica, vestida de negro con el pañuelo en la cabeza. Tan poquita cosa como era, porque era menudica, y tanta bondad que desprendía. Bondad y pena”, expresa.


La niña Josefina fue creciendo y preguntó a su padre y a su abuela (sobrino y hermana de la eterna novia del crimen de Níjar) la causa de tanta tristeza. Cuando supo la historia, tuvo claro que algún día trataría de limpiar el nombre y la memoria de Paquita Cañadas como está haciendo ahora.


La voz de Paquita
Irene Pascual, su hija y consejera en la vida y la literatura, no pudo reprimir las lágrimas al oír el ‘audiolibro’ que Círculo Rojo ha hecho de ‘Mi viva muerte’. Decía que parecía que era la misma Paquita la que recitaba los poemas. Una sensación a la que contribuye el hecho de que están escritos en primera persona. “A mi padre le leí el otro día varias poesías y no pude seguir”, concluye Josefina.


 

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