“Ante tanto ruido, ‘Farrucas’ es un susurro pero ojalá rompa ciertos prejuicios”

El cineasta almeriense Ian de la Rosa ha competido en Málaga con su segundo cortometraje

El cineasta almeriense Ian de la Rosa.
El cineasta almeriense Ian de la Rosa. La Voz

Fue premiado en Cannes con su primer cortometraje, ‘Víctor XX. Ahora, tras formar parte del equipo de guionistas de ‘Veneno’, el almeriense Ian de la Rosa ha estrenado en sección oficial en el Festival de Málaga el segundo, ‘Farrucas’, rodado en El Puche con adolescentes almerienses de raíces marroquíes.


¿Qué cuenta ‘Farrucas’ y quiénes son ellas?
Es un retrato colectivo. Hadoum, Fátima, Sheima y Sokayna son cuatro adolescentes que viven, sueñan y temen igual que el resto. ‘Farrucas’ habla sobre el momento en el que comienzas a darte cuenta de que soñar y desear está muy bien, pero más allá de esos anhelos propios sobre lo que quieres ser o lo que quieres que sea tu vida, está tu ‘background’, el lugar de donde vienes y el sitio que te otorga la sociedad, por ser mujer, por estar racializada y por vivir en el barrio donde vives. Es el desencanto al darte cuenta de esta realidad. Lo más potente es la sororidad, la alegría y el apoyo que se insuflan y encuentran entre las cuatro. Esa es la esencia y el corazón del corto. Y un regalo que generosamente nos ofrecen a la persona espectadora.

Sus cuatro protagonistas no tenían experiencia previa. ¿Cómo las eligió?
No hubo un proceso de selección ni casting al uso. Tanto con Alba Martínez en ‘Víctor XX’ como con el elenco de ‘Farrucas’ me baso en intuiciones que pueden ser o no ciertas. Luego, cuando creo que la persona con la que me estoy relacionando podría estar cómoda delante de una cámara, la planto, y grabo entrevistas donde hablamos sobre sus vidas, y también sobre la mía. En ‘Farrucas’, de esas conversaciones y observaciones nace el guion. Todo lo demás se basa en la escucha y la confianza. En el compromiso, tanto de su parte como de la mía. Los ensayos son importantes, sobre todo si luego lo que se quiere es dar vida a la historia a través de improvisaciones.

¿Estamos ante una historia de ficción o hay un sustrato real en lo que vemos?
Hasta en el cine más fantástico hay un sustrato real. En este caso, conocí a Hadoum y a su familia hace años. Más tarde contacté con la Asociación Ítaca que trabaja en el barrio, y ahí comenzó el camino. Gracias a las familias de las actrices y a las personas que trabajan en Ítaca pudimos conocer mejor el día a día y sentirnos como en casa.

¿Qué barreras puede ayudar a derribar ‘Farrucas’?
No estoy muy seguro de que el cine pueda derribar barrera alguna, pues estas sólo son posibles de superar cuando las personas atravesamos una experiencia transformadora. Aún así, ‘inshallah’. Ojalá sirva para romper ciertos prejuicios. No tengo ni idea de si lo conseguirá o no, pues tan sólo es una película de diecisiete minutos, que si la comparamos con el ruido general, se convierte en un susurro. De momento, ya me parece importante que hayamos conseguido hacerla y que a la gente le esté gustando.

¿En qué lugares de Almería han rodado? 
Los exteriores están rodados en diferentes zonas de El Puche, y también en Pescadería. Los interiores en la barriada de Puebloblanco, en Níjar. Me gustaría agradecer a todas las vecinas y vecinos que tuvieron paciencia con nosotras y nos acogieron.

¿Qué huella, como persona y cineasta, le deja ‘Farrucas’?
‘Farrucas’ ha supuesto un punto y aparte en mi manera de entender y hacer cine. Quise hacer esta película para no olvidar, para indagar en lo más hondo de las raíces de mi tierra y en su conexión con la riqueza de su presente, y lo que me encontré fue un nuevo camino cinematográfico y existencial por el que seguir e indagar. Las películas nunca han sido de una sola persona, se trata de un esfuerzo y creación colectiva. A nivel personal, el concepto de autoría ha desaparecido, y me alegro mucho de ello.

Ha sido uno de los guionistas de ‘Veneno’. ¿Cómo ha vivido este fenómeno y cuál ha sido su principal aportación?
‘Veneno’ fue un impulso más para mi carrera como guionista, estoy muy contento de su éxito. En la sala de guion todo el mundo aportaba lo mejor de sí para llegar a contar una buena historia, tal y como Cristina se merecía. La producción al completo de ‘Veneno’ ha supuesto un gran paso para el colectivo en lo que se refiere a representación ‘trans’ en lo audiovisual. Aún así, soy consciente de que esto sólo ha sucedido para las personas ‘trans’ femeninas, pues si te fijas, en toda la serie no hay ni un s0lo personaje ‘trans’ masculino. Habitamos en esa invisibilidad y falta de referentes. Pero esto no tardará mucho en cambiar.

Marvin & Wayne, sello muy potente, distribuirá ‘Farrucas’. ¿Qué recorrido le espera al corto?
Esperemos que mucho. De momento hemos arrancado en Málaga y a ver qué nos depara. Marvin & Wayne son casi familia para mí, ellos han distribuido 'Víctor XX', 'Porque la sal', y ahora 'Farrucas'. No me puedo sentir más afortunado.

¿Está preparado para el salto al largometraje?
Estoy desarrollando un par de largometrajes, y ambos los quiero rodar aquí, en la provincia de Almería. Espero que pronto podamos seguir hablando sobre esto.




 

Temas relacionados
Cine Cortometrajes Audiovisual El Puche Pescadería Níjar Festivales

para ti

en destaque