El resurgir del Saliente: el misterioso palacio que late de nuevo

En una semana se bendecirá el ala de la biblioteca, renovada y abierta al público

Almería tiene en el Saliente una triple joya: una devocional que atrae a personas de toda la geografía española; otra natural, con la mayor concentración de almendros de toda la provincia, unas vistas privilegiadas que llegan al mismo mar y unas misteriosas cuevas aún por descubrir; y una última, arquitectónica, ese santuario-palacio levantado por un obispo enterrado hoy en la Catedral de Almería y que nunca llegó a ver su sueño culminado.


Porque el palacio del Saliente es un palacio a medio hacer, en cierto sentido. Y, sin embargo, ofrece mucho más que el palacio más rematado del mundo. Sin lujos y con misterios en sus raíces. Uno de ellos, el que ahora se pretende despejar: ¿están las cuevas del Saliente conectadas con el santuario diocesano en algún punto? Un equipo de espeleólogos trabajan (sin molestar mucho a los murciélagos que las habitan) para dar respuesta a esta pregunta.


Pero para esta historia hay un antes y un después, que en la época reciente no tiene nada que ver con la leyenda de la aparición de Nuestra Señora del Buen Retiro de los Desamparados del Saliente (una talla que, probablemente, estaba destinada a parar al Nuevo Mundo, salida quizás de la gubia de la Roldana y que, nadie sabe muy bien cómo ni por qué, acabó apareciendo en Los Dientes de la Vieja de Albox), sino con el encargo episcopal recibido por don Antonio Jesús Saldaña de reformar y abrir puertas y ventanas de una institución anclada en el siglo XIX en ciertos aspectos.



Los cambios vividos en los últimos años son muchos y muy notables, pero uno de los cúlmenes llegará el próximo domingo, 9 de mayo, cuando el obispo de la Diócesis de Almería, Adolfo González Montes, bendiga la renovada biblioteca del santuario y el ala sur del palacio-santuario, con un imponente despacho y la propia biblioteca como una de las rosas de ese singular jardín colgado de la sierra y situado en un punto equidistante de Almería, Murcia y Granada.


Pero de nada serviría restaurar e inaugurar una biblioteca si no pudiera disfrutarse. Y esa es una de las claves del resurgir del Saliente: a pesar de la pandemia (y frenados al mismo tiempo por ella), el santuario diocesano ofrece ahora visitas culturales para conocer a fondo ese gran desconocido de la provincia.



El puzle del Saliente

El Saliente es muchas cosas a la vez. Como lugar de culto, es el santuario de esa gran devoción que es Nuestra Señora del Buen Retiro de los Desamparados del Saliente. Como lugar de peregrinaje que es, también cuenta con una hospedería (y muy buena comida) que recibe a cualquiera tras los cerca de 20 kilómetros a pie que separan este enclave de la localidad de Albox. Como residencia veraniega episcopal es misteriosa e inacabada. Tanto es así que, tras varios siglos, solo un obispo ha pasado una noche entre sus muros. 


Y como paraje natural es todo un lugar por descubrir, no ya para aquel que vaya sin conocer el Saliente, sino que, literalmente, aún hay mucho por conocer de este rincón de Almería.


No en vano, ahora se trabaja en la exploración de las cuevas del Saliente, que se encuentran dentro de la finca del santuario y por lo tanto pertenecen a la Diócesis de Almería.


La exploración de los espeleólogos de las grutas situadas en la montaña que cobija al santuario ha llegado precisamente al nivel de la edificación palaciega dejando tras de sí no pocos descubrimientos: esa curiosa colonia de murciélagos, formaciones naturales que cambian en un parpadeo y restos arqueológicos prehistóricos que indican que el Saliente ha sido siempre (y será) un lugar especial en lo espiritual.


De hecho, los descubrimientos ya permitieron, el pasado mes de diciembre, celebrar unas jornadas de espeleología en el Saliente donde se abordó esta llamativa formación desde el punto de vista geológico y arqueológico, más allá de poder visitar la cueva.


Con mucho trabajo por delante (reforma artística de la iglesia incluida), el Saliente resurge y promete mucho más. Es un diamante en bruto que brilla especialmente cada 8 de septiembre, en una romería que ojalá vuelva pronto a ser una realidad. Mientras tanto, la virgen, el palacio y sus misterios esperan a las visitas con los brazos abiertos.


 

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