Juan Pardo Vidal reflexiona con ironía sobre ‘35 maneras de sentirse solo’

Juan Pardo Vidal reflexiona con ironía sobre ‘35 maneras de sentirse solo’

“Son 35 cuentos con un nexo común: están protagonizados por personajes que buscan salir de ese lugar extraño que es la soledad”. Juan Pardo Vidal (Almería, 1967) presentó ayer en la librería Picasso de la capital ‘35 maneras de sentirse solo’ (A Fortiori Editorial), libro que reúne otros tantos relatos de variados géneros y estilos, todos con la marca de la casa. “Los hay extensos, más cortos y microrrelatos; eróticos, reflexivos, de humor... siempre con esa pátina de cinismo e ironía reconocible en mi prosa”, explica.

El número elegido no es casual (“me gusta la sonoridad del treinta y cinco”) ni tampoco la editorial. “Tenía mucho interés en que fueran de Bilbao por el primer relato, que es especial”. Pardo Vidal se refiere a ‘Para acordarme de ti’, el más extenso del volumen, ambientado en El Pozo de los Frailes en una fecha no muy lejana: diciembre de 2016. “No se puede desvelar mucho pero es una predicción de algo que va a ocurrir. Está ambientado en el futuro y quizás las fechas cambien pero ojalá que pase”, cuenta.

Además de la temática de la soledad, todas las historias están unidas por el hilo de la cotidianidad. “No son historias de amor, sino de amar, historias de gente normal a la que pasan cosas que nos pasan a todos”.

Como en sus otras obras -la colección de relatos ‘Tus muertos’ y los poemarios ‘La mujer sin brazos’, ‘Poemas de amor a una piedra’ y ‘Poesía para insensibles’-, el autor busca arrancar del lector “una sonrisa amarga”. También hay mucha crítica social. “Es la seña de identidad de lo que escribo. Por mi forma de hacerlo no aparece de forma explícita pero está en todos los relatos, aunque parezcan irreverentes”.

Ciencia y poesía
En ‘35 maneras de no sentirse solo’, ocho relatos se engloban en un bloque llamado ‘La madre de la ciencia’, cuentos que nacen de planteamientos como la teoría del caos o el principio de incertidumbre. “Están basados en principios físicos y matemáticos. No tienen una voluntad didáctica sino que buscan la poesía que existe en la ciencia, la física y las matemáticas”.

Para Pardo Vidal, el relato también habita en una zona bruja. “Está en esa zona de intersección entre la poesía y la novela. Te permite contar cosas sin llegar a perfilar bien a los personajes”, dice, y se define como “un poeta que escribe en prosa o un escritor de prosa que escribe poesía”.

¿Y la escritura, sirve para eludir la soledad? “No en mi caso. Escribir es una forma de investigar acerca de las cosas, de contar historias y situaciones que no tienen que ver conmigo ni están basadas en mi experiencia pero sí tienen que ver con todos nosotros. Seguro que los lectores se identifican con muchas de las situaciones”.



 

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