Julio Alfredo Egea, poeta andaluz de los asombros

Voces de la cultura reclaman para el escritor un mayor reconocimiento desde el ámbito regional

Julio Alfredo Egea, junto a la Sabina milenaria del Parque Natural Sierra María-Los Vélez.
Julio Alfredo Egea, junto a la Sabina milenaria del Parque Natural Sierra María-Los Vélez.

“Fui de los poetas que creyeron que nuestra poesía ayudaría a cambiar el mundo; yo sigo deseando que mi poesía sea, al menos, un pequeño rayo de espiritualidad que alumbre a un mundo deshumanizado con la pequeña luz de mis versos”.


A sus 91 años, Julio Alfredo Egea, el poeta que quiso cambiar el mundo a través de sus versos, afronta la etapa final de su vida con la ilusión de ver rehabilitada la plaza que lleva su nombre, la del Instituto de Estudios Almerienses (IEA) y el Archivo Histórico Provincial, en el casco histórico de Almería. 


Mientras él mantiene ese desvelo, voces autorizadas del mundo cultural almeriense sufren otro: el de que el decano de los poetas andaluces no haya recibido aún el calor -el homenaje definitivo- de la tierra a la que ha amado y llorado en su obra elevándola hasta la universalidad. Contribuyendo a hacerla mejor.


Desde Almería, el IEA ha liderado las acciones para arropar y devolver a Egea todo lo que él ha hecho por sus paisanos. Siendo director el periodista y escritor Miguel Naveros, el centro reunió su Poesía y su Prosa Completa en cinco volúmenes imprescindibles para entender la magnitud de su figura. Una magnitud cimentada en la sencillez y la palabra justa. Y el año pasado, ya con Francisco Alonso como coordinador, se le impuso el Escudo de Oro de la institución cultural y se publicó ‘Julio Alfredo Egea, poeta. Un libro fotográfico de Rodrigo Valero’ con textos de 44 autores, entre ellos premios nacionales y nombres de la talla de Rafael Guillén y Antonio Carvajal. 




En los últimos años, los gestos de cariño hacia Julio se han redoblado: LA VOZ le concedió su Premio Los Vélez de Cultura en 2015 y Letra Impar lanzó ‘Semblanza de Julio Alfredo Egea’ de Francisco Gil Craviotto, homenaje de sus amigos granadinos. Para muchos, sin embargo, aún está por llegar ese gran reconocimiento desde el ámbito andaluz. 


Biografía, poemas
“Los poetas no tenemos biografía, tan sólo poemas”. Esta frase de Octavio Paz que Egea hizo suya en la nota biográfica de su Poesía Completa, publicada por el IEA en 2010, da la medida de hasta qué punto la existencia del escritor de Chirivel ha estado dedicada a la palabra desde que sintió sus primeros “balbuceos líricos”, con diez años, viviendo aún en el pueblo, antes de mudarse a Granada. 


Sintió sus primeros “balbuceos líricos” en el campo de Los Vélez, fruto también de su ena­moramiento del campo, las flores y los pájaros. Y al llegar a la ciudad de La Alhambra para estudiar en los Escolapios, y a pesar de que “la ciudad era un triste desierto cultural en aquella primera posguerra”, empezó a reunirse con un grupo de muchachos con inquietudes que acabó publicando ‘Sendas’, revista que duró cuatro números porque, siendo Julio redactor-jefe, tuvo el atrevimiento de dedicar un monográfico a Federico García Lorca. Fue el primer homenaje escrito al poeta asesinado.


A principios de los 50, cuando ya se sentía parte de una generación perdida, un viaje fugaz a Madrid le brindó la oportunidad de leer unos versos de su inminente primer libro, ‘Ancla enamorada’, en una tertulia de escritores consagrados. Los poe­mas gustaron y lo que es mejor: en ellos creyó intuir que encontraba su voz. 


Acabó Derecho sin ninguna fe en ejercer. Con la pretensión  de vivir sin jefes ni oficinas, sin límites para escribir, leer y viajar; sueño que cumplió. En Granada, encontró que estaba formándose el grupo poético Versos al aire libre, en el que se integró (Julio pertenece a la Generación del 50). Tras su primer libro, publicó los siguientes en colecciones de amigos como Rafael Guillén y otros a través de premios.


“Siempre he creído que la poesía es algo así como un milagro de la inspiración, como un guiño de Dios en la niebla”, confiesa Julio Alfredo.


Y añade: “A lo largo de la vida he llegado a creer que, sobre todo, mi poesía es una traducción de los asombros, de mirar uno a sus alrededores, del asombro cotidiano de ir descubriendo los seres y las cosas”. 


En ese sentido, la escritora Pilar Quirosa habla de “una voluntad inagotable de asombros que ha sabido comunicar y compartir en el acercamiento a unos cauces estéticos llenos de lirismo, vertidos en entrega solidaria, desde la ética y el fuerte compromiso con la cultura y la sociedad almeriense”.


Cualquier homenaje es pequeño para ese gran hombre que los almerienses sentimos tan nuestro”, apostilla la poeta Ana Mª Romero Yebra.


Juan José Ceba Poeta
La llaga es el odio, la guerra, la pobreza, la insolidaridad, la muerte de la naturaleza o la barrera entre la especie. En esta llaga entra, como un turbión de sanación, la palabra pacificadora de Julio. Poesía para seguir viviendo. Llamada de socorro, ante la voracidad de unos contra los otros. Poesía para despejarnos la angustia del tiempo venidero. 
¿Cómo este andaluz grande, el más longevo de los poetas del sur, no ha tenido un reconocimiento más amplio y justo aquí, en esta Andalucía a veces apagada?


Pilar Quirosa-Cheyrouze Escritora
La voz del poeta Julio Alfredo Egea nos llega a través de su obra y experiencia de vida, una travesía universal que contiene pasajes llenos de esencialidad y hondura. Humanista de la palabra, referente poético de la Generación del 50, su obra está en posesión de importantes premios y reconocimientos entre los que, por justicia y como hemos reivindicado en más de una ocasión, debería de recibir la Medalla de Oro de Andalucía. Entre otras razones por la calidad de su obra, que ha transitado los caminos a nivel internacional.


Virginia Fernández Collado Poeta
Lo que más me sorprendió de Julio Alfredo Egea fue el lado humanista y naturista de su poesía. 
Julio es poeta de la tierra a la que pertenece, canta a la trilla, a los jornaleros, y a la vida del campo, de su campo, Chirivel de donde es natural. 
Me toca especialmente su poesía porque es el universo de mis abuelos, de la tierra de sudor y chicharras en los años de postguerra. Es esta la esencialidad de una obra única, original.


José Antonio Santano Poeta
Hablar de Julio Alfredo Egea es hablar de humanidad y de poesía. Humano ser y ser poeta en pura connivencia con la naturaleza. Todo amor en su extrema plenitud de azul mediterráneo y hondo lenguaje, raíz en la sabina. Temblor del verso, majestad de la palabra que nos redime del dolor y la angustia. Hombre y poeta juntos, asidos de la mano en la esperanza de ser vida y sueño, canto único, esencia y alma de todo lo creado.  Julio Alfredo Egea, el que aún nos vive por fortuna “soñando hacer la vida más hermosa”.


Rodrigo Valero Fotógrafo
Compartiendo el camino tomamos aún  más conciencia de lo que es vivir, aprendemos a valorar, a tejer ese manto de emociones que nos envuelve avivándonos como la llama al candil. Transitamos dejando una estela personal, un registro único que conformarán los recuerdos poliédricos, la propia y sepia memoria. Pero cuando caminamos no lo hacemos solos, lo hacemos entre voces y miradas, iluminados por el mismo sol, sobre la misma tierra y bajo la misma bóveda de estrellas… Julio, gracias por dejarme caminar junto a ti.


Ismael Diadié Haidara Presidente del Fondo Kati y escritor
Bajo la blanca piel de Julio Alfredo Egea, corre la savia verde de la tierra andaluza. Conocí a este poeta andaluz allá por el año 2015 en su tierra, Almería. Fue con ocasión de una comida que Fondo Kati ofreció a la poeta y editora mexicana Jeannette Lozano. Los comensales pasamos el día entre anécdotas y risas. 
La misma alegría, las mismas hondas raíces brotan en su poesía profundamente andaluza. Hoy en día pocos poetas pueden representar  su tierra como él.


Antonio Carbonell Poeta y editor de Letra Impar
Decir sobre las muy hondas raíces que su verso en la entraña horada. Ese para siempre de las grafías, menos efímero que la longitud de la vida. 
Escribir sobre el poeta laureado de la generación de los 50, poco reconocido a veces, Julio  Alfredo Egea; el inusual brillo de su talante humanista, su compromiso social e inquietud por las causas del mundo que le circunda. 
El magnetismo propio de un quehacer poético tan cercano y universal.  


Ana Mª Romero Yebra Poeta
Llevo muchos años admirando y queriendo a Julio Alfredo Egea y luciendo la condecoración de ser su amiga porque siempre me lo ha demostrado. Es una gran persona y un gran poeta. Su humanidad transmite tantos valores, tanta sinceridad y transparencia que impulsa a estar a su lado para gozar y compartir la nobleza de sus sentimientos. 
Julio, además, es un poeta auténtico, con voz propia, profunda e inolvidable, que se retrata en su poesía y es consecuente con el mensaje que nos acerca en ella.


Pepe Criado Poeta y editor de Letra Impar
La historia contemporánea emocional de Almería tiene madres y padres que, desde la poesía, han influido en varias generaciones: Celia Viñas, Valente, Julio Alfredo Egea.
Como padre lírico, la obra de Julio Alfredo es un referente a nivel nacional en su generación, aquella que “reventó” al franquismo desde dentro, simplemente señalando las necesidades y la amargura del pueblo.
Julio merece la honra, poética, ya implícita en sus versos, y la social, esa que da la vida a quienes nos abren caminos.


 

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