Los coquetos manteles hechos por manos almerienses que cruzan fronteras

Las piezas de ‘MamaVichy’ visten mesas en países como Portugal, Italia o Estados Unidos

Francisco G. Luque
19:16 • 01 ago. 2023

El tejido vichy es inconfundible. Se elabora a partir del algodón y se caracteriza por llevar un dibujo de pequeños cuadros o rayas continuas. A Carolina Aznar Fernández, natural de Huércal-Overa y enamorada de estas coloridas telas, se le ocurrió pedirle a su abuela un día que le hiciera unos manteles con ellas, añadiéndole tradicionales remates de ganchillo. Fue el germen de un negocio familiar en el que se implicaron cuatro mujeres más de su familia para crear, en pleno verano de 2019, 'MamaVichy'.  



"Me gustaban tanto que pensé que también habría mucha gente a la que le gustaría vestir sus mesas con estos manteles", confiesa la huercalense, que no tardó en contarle a sus tías la idea de elaborar a mano mantelería de vichy y tener un stock para venta. Se pusieron manos a la obra -nunca mejor dicho- para dar forma a un proyecto en el que distintas generaciones de mujeres de esta familia del Levante almeriense confeccionan de forma artesanal, en su tiempo libre, juegos de manteles y servilletas que han terminado cruzando fronteras.






Carolina se encarga de buscar el tejido e idear las combinaciones. También hace las fotografías para dar vida y color al perfil de redes sociales de 'MamaVichy' y es la que tiene el contacto con los clientes. Su hermana Cristina lleva la contabilidad y la gestión de los pedidos, mientras que las manos dedicadas a la confección de estas piezas únicas son las de su madre, Virtudes, que hilvana todo, y las de sus tías, Amparo y Carmen, que hacen los remates de ganchillo.  



Poner en valor las tradiciones



Todo se hace a mano, desde el corte de las telas hasta el remate de los detalles. No hay nada hecho a máquina y eso aporta un valor añadido a un producto que pone en valor lo artesano, los que han hecho durante toda la vida las abuelas para darle vida a un trozo de tela. Una labor basada en técnicas ancestrales que se heredaba de madres a hijas y que actualmente "se está perdiendo". Carolina considera que crear este proyecto "era una forma muy bonita de que algo tan tradicional y tan nuestro no desapareciera. Las nuevas generaciones no saben hacer esos remates".






Esa es la máxima satisfacción para estas mujeres que remanecen de los municipios de Huércal-Overa y Antas, "hacer algo que forma parte de nuestra cultura, ayudar a que no se pierda y que generaciones nuevas conozcan este tipo de trabajo artesanal". Es una sensación "muy satisfactoria" y la joven huercalense no deja de pensar "en todas esas mujeres (nuestras abuelas) que se sentaban al fresco o alrededor de un brasero y cosían y tejían mientras compartían conversaciones". Esa es la esencia de 'MamaVichy', el intercambio de sabiduría entre familiares de distintas edades que se unen, cuando sus diferentes responsabilidades laborales se lo permiten, para crear un producto de toda la vida que ahora navega con paso firme en las modernas aguas digitales.


Venta por Instagram

Las diferentes piezas, para las que usan hilo de crochet (100% algodón) y tejido vichy (100% algodón), se venden más fuera de Almería. Y es que en esta tierra no siempre es fácil ser profeta. Sus clientes, mayormente particulares, son de zonas muy variadas de la geografía española, pero los coquetos manteles y servilletas de 'MamaVichy' también han llegado a casas de Italia o Portugal e incluso han cruzado el charco hasta Estados Unidos. Además, visten las mesas de un complejo de alojamiento rural de lujo.




Estas almerienses trabajan con un stock "pequeñito" que suelen vender siempre. Ofertan combinaciones variadas dependiendo de la época del año, acorde con la estación o colores del momento, que visualmente enamoran nada más ver las fotografías o vídeos que nutren su perfil de Instagram, que cuenta con cerca de 9.000 seguidores. "Sentimos mucha satisfacción de saber que hay gente que está valorando tanto lo que hacemos. Cuando un cliente nos hace un pedido y le llega y nos dice que es mucho más bonito de cómo lo imaginaba o nos manda fotos cuando lo utiliza. Ahí merece la pena", comenta Carolina.


No perder la esencia

Tiene claro que "por el tipo de producto que hacemos, todo artesanal, es difícil que se convierta en un gran negocio porque perdería toda su esencia. Detrás de cada juego que hacemos hay muchas horas de trabajo, todo a mano, y eso no es viable para un negocio más grande". A ello hay que unirle que cada una tiene su respectivo trabajo y no todas residen actualmente en el mismo municipio, ni incluso en la provincia de Almería, como son los casos de las hijas de Virtudes, que están en Madrid. Esto implica que no puedan dedicarle más tiempo del que ya dedican a crear preciosos juegos de manteles y servilletas, unas piezas artesanales únicas en las estas almerienses ponen todo su cariño, puntada a puntada.




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